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La línea de 70 dólares

miércoles 05 de diciembre, 2007

A pesar de ser un usuario más o menos típico de Linux, tiendo a aplaudir cualquier esfuerzo que lleve a que la experiencia de «escritorio» incluya el mínimo número de visitas posibles a la consola. Pero de vez en cuando, algo pasa que me recuerda que el conocerla es, si no imprescindible, al menos de utilidad. Y a veces, como aprendí recientemente, incluso ahorra dinero.

Durante un viaje reciente, y mientras más lo necesitaba, mi siempre fiel iPod sufrió una muerte súbita. El congelamiento de la imagen de la pantalla lo solucione con un reseteo a la mala. Pero el carraspeo del disco duro al reiniciar me dijo que este no era un problema común, y no estaba equivocado. La imagen de la manzanita, usualmente un breve preludio antes de la aparición del menú, se convertiría en la única que me mostraría el iPod de ese momento en adelante.

genius.pngSiguiendo la sugerencia de una amiga , me deshice del ahora ladrillo blanco con audífonos para que ella lo pudiera llevar a una Apple Store en Londres (por donde andaba yo no había ni agua caliente). «Tienen a los ‘Apple Genius‘ en la tiendas», me dijo, «esos tipos que te puden responder cualquier pregunta sobre productos Apple, y además pueden diagnosticar cualquier problema». Que más le pueden hacer, pensé yo, y lo mandé a la tierra prometida.

El diagnostico fue lapidario: después de intentar toda su magia por 10 minutos (según mi amiga), el genio me mandó a decir que el disco duro estaba dañado, sin posible recuperación, y que mi única solución era cambiarlo.

Así las cosas, decidí buscar el repuesto y una guía para la cirugía. Ninguna de las dos fue problema, excepto por los US$70 que me iba a costar la gracia. Como no es digno usar eBay en persona, busqué el remate adecuado y le dejé la pega a AuctionSniper. Era cosa de tiempo antes de que tuviera en mis manos el nuevo disco duro.

Pero como faltaban un par de horas antes del término de la subasta en eBay, decidí atacar el problema una última vez, sobre todo porque no tenía mi fiel laptop con Linux y… que más da. Esta vez, en vez de intentar usar el iPod como tal, use el «disk mode» (apretando «play+select» justo después de resetear). Y aquí inicié la bendita consola. Linux, en sus esfuerzos de acceder al disco, me dio la información que esperaba: un montón de errores de disco, pero… curiosamente, los mismos sectores con fallas se repetían una y otra vez. Eso me dio esperanza, porque sugería un problema en parte del disco, y no una falla completa. A renglón seguido, me dije a mi mismo, ¿porque no recrear el archivo de sistemas? Después de todo, los iPods tienen dos particiones, una con el «sistema operativo» y el otro con la música, formateado, en este caso, como FAT32. Y así no más, sin anestesia, una línea en la consola, con el iPod «desmontado»:

mkfs.vfat /dev/sda2

Y después del ya tradicional reseteo, ahí estaba de vuelta, después de un breve instante de la manzanita, mi viejo iPod, sano y salvo, sin ruidos ni señal alguna de enfermedad.

Y he ahí como esa consola, tan maldecida, me ahorró US$70 que ya había dado por perdidos. Por ahora el disco duro vive (con los sectores malos inutilizados como corresponde), y aunque no sea más que por algunos meses más, me recordó que no solo de menús vive el hombre. Y eso que no soy ningún genio.

Microsoft: Sacar a 3 (dólares)

jueves 19 de abril, 2007

Si hay algo en los negocios que indica que la competencia es pesada, es cuando empresas empiezan a vender productos bajo el precio de producción. Y la última movida de Microsoft habla a gritos sobre la competencia de Linux, el OLPC, y la presión de gobiernos preocupados por la neutralidad tecnológica.

En un artículo publicado hoy, el New York Times explica la nueva estrategia de Microsoft en países en desarrollo y en partes pobres de países desarrollados: vender una combinación del infame Windows Starter Edition y versiones con funcionalidad limitada de Office por ¡¡US$3!!. El programa para vender software que hace una fracción del original se llama, irónicamente, Microsoft Potencial Ilimitado. Un nombre más adecuado, por supuesto, es Microsoft Pobres Edition.

Si como caridad puede que no funcione, la movida de Microsoft tiene sentido comercial. Es la estrategia que Sergio Amadeu en Brasil ha analogado a la de un traficante de drogas: la primera dosis es gratis, el resto se paga. El programa promete que usuarios – especialmente niños – aprenderán computación usando Windows y eventualmente Microsoft espera que puedan cobrar bastante más que 3 dólares. Y si mis lectores creen que la analogía es exagerada, vale la pena recordar lo que Bill Gates dijo en 1998:

«… unos 3 millones de computadores se venden cada año en China, pero la gente no paga por el software. Algún día lo harán, sin embargo. Y si lo van a robar, queremos que roben nuestro software. Se volverán mas o menos adictos, y después no las arreglaremos para recolectar en algún momento dentro de los próximos 10 años».

Y aunque cobrar tres dolares difícilmente les producirán ganancias, si tiene una ventaja de competir frente a frente con una de las ventajas más importantes que tiene el Software Libre: el precio.

¿Funcionará la estrategia? Díficil de decir. Evidentemente, no hará nada para afectar las tasas de piratería (computadores de «Mi Primer PC» con Starter Edition, por ejemplo, fueron rapidamente formateados y reemplazados con XP), pero si será mas tentador para los burócratas que quieren aparecer en los titulares. Por otro lado, ya hay señales de que incluso en un país tan amigo de Microsoft como es Chile nos estamos  empezando a preguntar si el costo de la amistad, en pesos e independencia tecnológica, es demasiado alto.

ShowUsTheCode.com o el peligro de las patentes de software

martes 27 de febrero, 2007

ShowUsTheCode (Muestranos el código) es una iniciativa para contrarrestar la campaña del terror liderada por Steve Ballmer, CEO de Microsoft. El problema es que cuando se trata de patentes de software, la cosa no es tan simple como «mostrar el código».

Empecemos por el principio. Hace un par de meses, Microsoft y Novell anunciaron un acuerdo de cooperación que, entre muchas cosas positivas, incluía una clausula en que ambas empresas prometen no demandar judicialmente a los clientes de la otra. Aunque Novell ha dicho repetidamente que el acuerdo no es una admisión de que Linux viola las patentes de Microsoft, Steve Ballmer se ha dedicado a gritar a los cuatro vientos variaciones de «ven, hasta Linux y la gente del código abierto debe respetar la propiedad intelectual de Microsoft».

Y la respuesta del campo del código abierto no se hizo esperar. En ShowUsTheCode.com se desafía a Ballmer a indicar que parte del código de Linux viola la «propiedad intelectual» de Microsoft. Pero mostrar el código no es ninguna solución. Esta es una diferencia fundamental entre derechos de autor y patentes. Todo el software (incluyendo el código abierto/software libre) esta protegido por derechos de autor. Son esos mismos derechos los que le permiten a los autores  licenciar esos derechos con la GPL, por ejemplo, y evitar que la otros puedan usar su código en programas cerrados. Pero las patentes son otro cuento: una patente de software protege (no existe una definición muy clara) cualquier cosa que se puede hacer con un programa computacional. Eso puede ser un método, una forma de interactuar con el usuario, y un larguísimo etc.

Digamos que yo tengo un programa llamado iFuture que al ser ejecutado te pregunta cuando naciste, y con esa información consulta una base de datos y hace unos cálculos y te dice tu horóscopo, tu bioritmo y la mejor dieta disponible para las próximas semanas. El derecho de autor protege al que escribió el programa en el sentido de que nadie puede copiar el código y venderlo sin su autorización y la licencia adecuada. Sin embargo, hay miles de formas de implementar un programa parecido sin copiar el código. De ahí que surgan «clones» de programas conocidos (pensemos Microsoft Office vs. OpenOffice) donde los autores del clon nunca violan los derechos de autor de Microsoft, porque nunca han visto ni copiado el código fuente de Word. De ahí también que cualquier persona puede escribir un programa como iFuture e implementarlas como les de la gana.

Una patente de software para el iFuture, sin embargo, podría ser así:

 Un programa computacional que, al interactuar con el usuario, es capaz de aceptar información sobre su historia de vida y generar, mediante un algoritmo interno, una predicción astrológo-probabilística sobre los eventos futuros que afectarán al dicho usuario, así como una serie de instrucciones alimentarias para lidiar mejor con dichos eventos.

¿Ven el problema? Mientras que los derechos de autor no le impedirían a nadie crear un iHoróscopo, competidor del iFuture, la patente si lo hace, aunque no se comparta ni una sola línea de código. La patente impide que se otros que no sean el autor «usen» invención, independiente de como se implemente. Y eso es porque las patentes pueden proteger «invenciones» en términos mucho más generales y ambiguos que los derechos de autor.

Y es por eso que todas las buenas intenciones de ShowUsTheCode.com no servirán de mucho.  Microsoft no necesita mostrar código para usar sus patentes. Pero no todo esta perdido: en muchos países (incluyendo en la Unión Europea) se está dando la pelea contra las patentes de software, y un caso que se esta discutiendo en la corte suprema estadounidense (¡y Microsoft es el demandado en ese caso!)  puede debilitar el uso de patentes en software. Y por Linux, no os preocupeis, que Microsoft no es el único con patentes: Muchos amigos de Linux, incluyendo a IBM, Sun, RedHat y Novell tienen muchas patentes para defender al pingüino.

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