En el Circobit #12 que dedicamos a los problemas de la prensa en internet, comentaba que cuando hablamos de “la crisis de la prensa” es importante hacer la distinción, cuando surge una nueva tecnología, entre amenazas a una actividad que creemos tiene un valor social como lo es la prensa, y las amenazas a actores individuales dentro de los medios. Y como ejemplo, preguntaba si nos debería preocupar si, por ejemplo, El Mercurio dejara de existir, aplastado por su incapacidad de adaptarse a los nuevos tiempos, mientras medios nuevos como El Mostrador surgiera como un coloso de la prensa nacional.
Y como un apéndice a esa conversación llega una noticia que creo es bien impresionante: el Huffington Post, un diario electrónico de corte progresista, ha superado por primera vez las estadísticas de visitas únicas de nada menos que el Washington Post, uno de los decanos de la prensa norteamericana. El HP llegó a tener el envidiable número de 9.2 Millones de visitas mensuales, 26% más que el año pasado, mientras el WaPo (como lo conocen por esos lares) ha bajado 30% en ese mismo periodo. Aunque el rey de la prensa escrita en internet sigue siendo el New York Times, creo que habla a gritos el hecho de que un diario que comenzó a circular en 1877 y tiene más premios que estanterías para mostrarlos se encuentre amenazado no solo por blogs o twitter – la cultura amateur, digamos – sino por otro periódico digital al parecer más dinámico y mas a tono con los tiempos.
No son pocos los que piensan que la calidad del WaPo ha decaído bastante en los últimos años, y por lo tanto pareciera que la caída en visitas y el surgimiento de alternativas no debería sorprendernos. Las lecciones de esta historia parecieran ser dos: no por ser un medio tradicional con una historia gloriosa y tremenda reputación tendrás garantías en un nuevo mundo digital y, segundo – y menos obvio, el éxito de medios hasta ahora más pequeños, nacidos y criados en internet, está demostrando que no es la prensa la que está en peligro en internet, sino una forma de hacer periodismo en la red.
Gracias al artículo en las Curvas y el addendum de Miguel, tuve el dudoso placer de escuchar a Eugenio Tironi discutir con Fernando Villegas y Hector Soto en Terapia Chilensis. Fue un programa realmente mágico. Como un viaje en el tiempo, al 2003, cuando todavía la mayoría de la gente no tenía ni la más pajara idea de lo que es un blog.
Ya Montserrat documentó el clasismo, el sociologismo fácil y la suprema ignorancia ((“¡Hay cientos de blogs!”, dice Villegas con autoridad)) que exhibieron estos famosos de los medios criollos. Y como dice Miguel, al centro de esta discusión esta la sorpresa de ciertos personajes públicos sienten cuando descubren que a alguna gente (ex-inquilinos de fundo, como dicen los comentaristas) simplemente no le gusta lo que escriben.
Por otro lado, es entendible que estos muchachos hayan terminado en una diatriba de media hora sobre los horrores de la Internet moderna. Los panelistas – todos de la misma opinión – fueron cayendo en interpretaciones cada vez más torpes, con Villegas, fuera de control, comparando a los comentaristas de El Mercurio de Nazis en formación y prediciendo el descalabro social que se viene. Ridículo, pero entendible: después de escuchar el programa, queda claro que estos ilustres personajes son demasiado flojos para hacer el mínimo esfuerzo para prepararse para su programa, y se quedan con lo que saben: la sección de comentarios de El Mercurio y La Tercera. Y con la desfachatez que solo se la pueden dar ciertos comentaristas de la realidad nacional, los terapistas deciden extrapolar ese minúsculo conocimiento a toda la red.
Pero en algo tienen razón: ambos medios son una fábrica de trolls, como cualquier persona que haya visitado esos ilustres medios sabe. Y así, Tironi y Cía. han descubierto lo que cualquier blog muy famoso o organización de noticias sabe: que si los comentarios no se moderan, los blogs sufren un proceso de trolleización ((Obviamente, blogs más pequeños pueden controlar trolls en pequeñas cantidades, y no se requiere mucha moderación.)) , en que poco a poco los elementos más fanáticos, más intolerantes, a los que les gusta discutir con los oídos tapados, empiezan a dominar la discusión y peor, a desplazar a la gente que tiene un interés auténtico en el diálogo. Eso es exactamente lo que ha pasado en EMOL y en La Tercera. Hay que tener paciencia y una sensibilidad a prueba de balas para comentar (que decir escribir un artículo) porque la banda de trolls que habita esos medios se aseguran que el tono sea de insultar al autor para abajo.
Enfrentado con la alternativa de la trolleización o el moderar comentarios, muchos medios han decidido lo obvio, que es usar el botón “borrar” para asegurarse que la conversación tenga un grado mínimo de civilidad. Uno de los blogs del New York Times, por ejemplo, explica a sus lectores las 10 razones más comunes para borrar comentarios, que incluyen:
Le dijiste a alguien que era un idiota, un imbécil, un pelutodo, un tonto, o algo más que no es muy educado. Por favor, nada de ataques personales o insultos.
Usaste vulgaridades. Nuestras reglas prohíben incluso vulgaridades suaves que son comunes en la televisión y en la red. … . Sabemos que la gente habla de esta forma todos los días, incluso en nuestras oficinas, pero ciertas palabras todavía ofenden y provocan rabia a mucha gente, o al menos hace que sea menos probable que volverán a visitarnos. Si no lo dirías en frente de tu madre, un cura o un niño de 5 años, píensalo dos veces antes de decirlo acá. Eso incluye malas palabras disfrazadas o veladas que combinan que contienen letras y símbolos. Ni siquiera lo pienses.
Falta de coherencia o incapacidad de comentar sobre el tema en discusión. La gramática, la lógica, o el deletreo de las palabas estaba tan confundida que simplemente no pudimos entender lo que estabas tratando de decir, o no tenía nada que ver con el artículo.
Repetición: si mucha gente ya ha dicho algo, por favor no lo digas de nuevo. No re-publiques tu comentario en varios artículos. Y si has publicado en un artículo, dale una oportunidad a otros. Si estás teniendo una discusión extendida con algun otro lector, quizás tendremos que detenerlos si están ahuyentando a los demas.
GRITASTE CON MAYÚSCULAS. OTROS LECTORES CONSIDERAN ESTO MOLESTO.
Tu comentario fue muy largo. No tenemos un límite de palabras pero un ensayo largo y que sigue sin parar le toma mucho tiempo a los moderadores y es una prueba de paciencia para otros lectores.
Y no son solo los medios tradicionales los que tienen una política de comentarios. Boing Boing, quizás el blog más popular del mundo, tiene una política de comentarios llena de mecanismos para deshacerse de trolls. Vale la pena leerla.
Y he aquí, entonces, el quid del asunto: no es el anonimato, ni el resentimiento de clases, ni la dictadura lo que explica el odio y resentimiento en los medios que ellos leen. El problema es que los medios mismos han creado una comunidad que atrae a esos elementos más intolerantes de la red. Es como si uno instalara un bar, dejara que todo el mundo tomara lo que quisiera, y después se quejara de que el país está lleno de borrachos.
Como primera cosa, entonces, valdría la pena que los terapistas vieran este videíto, para ahorrarles el trabajo de prepararse para su próximo programa sobre los blogs, y para que vean que no es tan terrible la cosa:
Y en segundo lugar, les recomendaría que en vez de angustiarse tanto por lo que significa para el estado del país tener un blog infestado de trolls, llamarán a Agustín Edwards y le pidan que hagan respetar de una vez por todas sus términos de uso.
Y para mis estimados lectores, que debo decir que prácticamente siempre se han caracterizado por dejar comentarios mostrando mucho respeto por el autor y otros lectores, les dejo esta seleccion con lo mejor de Terapia Chilensis (en inglés, lamentablemente):
No he comentado mucho sobre la ahora tristemente famosa frase del ministro Vidal confesando su analfabetismo digital. En parte, porque en realidad no me parece tan importante que el vocero del gobierno no sepa mucho de computación. Si ante el desastre en Chaitén el ministro hubiera dicho, por ejemplo: “Yo de volcanes no sé nada. Apenas sé que hay algo que se llama lava. Soy un analfabeto de la geología”, dudo que alguien se hubiera sorprendido. Para eso hay otra gente en el aparato estatal que sí sabe, y que son los que dan los consejos respectivos o toman las decisiones en terreno.
Pero como pasa a menudo en política, no es el hecho en sí lo que cuenta, sino la percepción que crea. Como la red esta llena de geeks y no de volcanólogos (aunque no faltan los vulcanos), al Ministro Vidal y a otros políticos de la generación pre-Internet (y pre-PCs, pre-televisión a color y en algunos casos televisión a secas) ya no les sale gratis políticamente su ignorancia. John McCain, el candidato republicano a la presidencia de EEUU, describía hace unos días el proceso de seleccionar su candidato a la vice-presidencia:
Vamos a pasar por un proceso donde obtenemos varios nombres, y tú… Bueno, es basicamente, es un Google. Lo que haces es, tu sabes, lo que puedes encontrar en Internet. Es fantástico, sabes”.
Y en una entrevista unos días después, alguien le pregunto si usaba un PC o un Mac. La respuesta:
Ninguno de los dos. Soy un analfabeto que tengo que depender de mi esposa para toda la ayuda que puedo obtneer.
Suena como que estas habas se cuecen en muchas partes. Y obviamente, las reacciones no faltaron:
Quien hubiera dicho que John McCain y Francisco Vidal tienen algo en común. Así que ya sabe, señor político. Si usted asocia “Mac” con una hamburgesa, “PC” con un partido político o cree que “las Internets” es una serie de tubos, recuerde las palabras de Lincoln: “Es mejor quedarse callado y que la gente piense que eres estúpido que hablar y remover cualquier duda”.
Lo más triste del MP3 del Senador estadounidense Ted Stevens que esta generando risas generalizadas, es que el octogenario político republicano no es un senador cualquiera. Es nada menos que el número uno de la comisión del senado que esta discutiendo el tema de la neutralidad de la red (si no sabes de que estoy hablando, anda a leer el excelente artículo de Christian* en mouse.cl). Como dice el dicho, en todas partes se cuecen habas, y por una de esas cosas de la vida, nos tenía que tocar un tipo de derecha y senil que decidiera el futuro de la Red. Maldita Sea.
(*) El francotirador, que esta en el limbo blogosférico, por ahora.
De acuerdo al diario “The Guardian”, eso es lo que quiere averiguar el departamento de Justicia estadounidense. En el artículo publicado ayer, EMI, Sony BMG, Universal y Warner Music aparecen nombrados como los posibles sospechosos.
La investigación, de acuerdo al Guardian, se esta centrando en la posibilidad de que estas cuatro compañias, las más importantes del mundo, se han coludido para mantener los precios de las canciones que se venden en Internet, por ejemplo a través de iTunes, artificialmente altos.
Obviamente, es muy pronto para saber a dónde va a llegar la investigación, pero sería irónico que las mismas empresas que se han quejado amargamente y por años por ser víctimas de robos de los usuarios de internet terminaran siendo los verdaderos… piratas.
[tags] Internet, apple, the guardian, música, piratería [/tags]
Juque anda en busca de buenlogs, porque quiere renovar sus suscripciones.
Uno de los sitios que me gusta mucho estos dias es http://tech.memeorandum.com/, que no es exactamente un blog, sino un sitio que agrega noticias sobre tecnología en medios “oficiales” y blogs, pero que tiene la gracia de incluir items relacionados. Eso permite que uno tenga una idea de como se desarrolla una discusión con respecto a un tema.
En cierto sentido, es como los agregadores de blogs deberian funcionar, pero rararemente sucede. Con tanto sitio amigo y enemigo, me cuesta seguirle la pista a las discusiones sin revisar miles de sitios. Y con todo respeto por sitios a-la-digg, es casi imposible tener una idea de quien esta hablando sobre qué en esos sitios.
La desventaja de Memeorandum es que solo existe para dos temas: tecnología y política. Pero esa es su mayor ventaja tambíen, ya que tiene un enfoque claro y no se desordenan para nada.
Parece ser que los proveedores de Internet en Estados Unidos sienten que no están ganando suficiente dinero estos días, y que los proveedores de servicios en línea se están aprovechando de su nobleza.
Empresas como Verizon, Bellsouth y AT&T están declarando a los cuatro vientos que Google, Yahoo! y otros buscadores deben pagarles por el privilegio de usar su ancho de banda. En las palabras de Ed Whitacre, el CEO de AT&T:
“La Internet no puede ser gratuita… el que Google o Vonage pretendan usar estas “cañerías” gratuitamente es una locura.
¿De que está hablando Ed? Bueno, el cree que como Google y otros sitios exitosos generan mucho tráfico al proveer servicios de búsquedas, videos, mapas y otras cosas, lo más que justo es que Google comparta el costo de proveer internet a los usuarios de AT&T. En el mundo ideal de estas empresas, Internet dejaría de existir en su forma actual, y además de cobrar a los usuarios por el derecho a la conección, se le cobraría a distintos sitios y servicios de acuerdo a la calidad de conección que esos servicios requieren. A propósito, no sé donde leyó Ed que la Internet es gratuita, pero me encantaría saber donde puedo conseguirla, ¡así me ahorro los US$30 que gasto al mes en banda ancha!. Ni me quiero imaginar el cuanto paga Google por su acceso a Internet.
No es ningún misterio el problema que tienen estás empresas: Muchas de ellas proveen servicios de telefonía junto con acceso a Internet, y tecnologías como voz a través de Internet (VoIP) utilizadas por Vonage o Skype están amenazando sus fuentes de ingresos. Por otro lado, también ven una oportunidad de oro de comercializar otros aspectos de la red.
El peligro de este “modelo de negocios” que está siendo propuesto no solo afecta a empresas grandes. Si lograran su objetivo, sería difícil que la meritocracia de la red persista: Hoy en día, los proveedores de Internet deben ser neutrales con respecto al contenido que transportan en su infraestructura. O sea, yo compró ancho de banda y decido como “gastarla”, de acuerdo a los méritos de cada sitio o servicio que me interesa usar.
Es poco claro si este nuevo modelo les va a funcionar. Google ya se ha negado a pagarle a los proveedores de Internet, y no me imagino que sus clientes (nosotros) van a encontrar alguna ventaja en esta idea. Pero como dicen por ahí, en pedir no hay engaño.
Toda historia tiene que tener villanos y héroes. Google esta catalogado por casi todo el mundo en la segunda categoría. Además de proveer el mejor sistema de búsqueda de Internet, la compañia se ha ganado la buena voluntad de millones por proveer un sistema de publicidad inteligente, un servicio de correo electrónico revolucionario, y otras aplicaciones excelentes. Por ejemplo, además de usar Google.com, yo tengo una cuenta Gmail, uso Google Maps (mi sentido de la dirección apesta), me conecto a la misma red que otros usuarios de Gtalk y uso Google Scholar para buscar artículos científicos.
Hoy leí dos noticias que me hicieron pensar con más cuidado en mi uso de Google. La primera tiene que ver con la privacidad que la compañia le garantiza a los usuarios. Cada vez que uno utiliza alguno de los servicios de Google, la información es registrada y guardada en sus servidores. El New York Times publicó hoy un artículo en que se explica que el gobierno Estadounidense, con el supuesto objetivo de estudiar pornografía en la red, le han solicitado a Google que les entrege parte de la información que tienen guardada en sus bases de datos. Hasta ahora, Google se ha rehusado. Pero como argumenta el autor de un artículo reciente en el Technology Review, es mejor no confiarse mucho, por ejemplo, en Gmail, porque la empresa no entrega garantías sobre la integridad o durabilidad de la información guardada en sus servidores. Las acciones del gobierno estadounidense deben ser un recordatorio de que aunque uno confíe en Google, es mejor andarse con cuidado.
El mismo tamaño y éxito que lo convierte (y potencialmente, a todos nosotros) en víctimas de los ataques del gobierno de Bush también le permite, sin embargo, defenderse de otros contrincantes, como los patudos de Bellsouth y Verizon, dos proveedores de Internet estadounidenses. Bellsouth ha propuesto un nuevo modelo de negocios en que no solo los usuarios pagarán por acceso a Internet, pero sitios web (y otros servicios, como Skype les pagarían a ellos por proveer “banda preferencial” a sus usuarios. Como comenta Ed Felten, la forma más optima de proveer ese servicio es tener una infraestructura lo más rápida posible, y limitar, a propósito, el acceso a todos los sitios excepto a los que pagan. ¿Tony Soprano, escuche por ahí?
Por supuesto, Tony se acercó a uno de los gigantes primero, pero aunque en pedir no hay engaño, pero Google se ha negado, argumentando muy razonablemente que los clientes (por ejemplo yo, que le pago a Verizon) ya les estamos pagando por el acceso a Internet, y que se vayan a freír monos.