
Bueno, no exactamente. Pero si a este blog. El 5 de Diciembre del 2005 publiqué el primer artículo en «El Diablo en los Detalles» desde el cambio de casa desde «Cazuela de Pingüino».
A pesar de sufrir el «Síndrome del Blogero» [1] cada cierto tiempo, escribir acá ha sido tremendamente entretenido. No solo he podido ventilar lo que sea que me anda dando vueltas por la cabeza, sino que he tenido la suerte de conocer a tanto gil interesante y con las mismas adicciones tecno-culturales de las que soy víctima.
A todos los que han comentado, a los que me han sorprendido con los enlaces, a los pocos (espero que sean más) con los que además he podido compartir una cerveza en el mundo analógico, a todos los que han pasado por aquí para leer estos escritos, ¡’Chas Gracias!
Y para no dejar nada en el aire, quiero disculparme por el título del blog. Durante este año, he recibido innumerables ofertas de gente que quiere vender su alma, hacer un pacto conmigo a cambio de favores que no puedo repetir. Lamentablemente, he tenido que dejar todas esas almas sin comprar, y esos favores sin dar, porque el laptop donde escribo estas cosas es potente, pero nunca tanto.
Un abrazo a todos.
[1]: Síndrome del Blogero: Dícese del síndrome sufrido por el autor de un blog, que publica artículos esperando miles de enlaces y comentarios. En la mayoría de los casos, el éxito es más bien modesto, llevando a un sentimiento de desolación en el autor. El ataque del Síndrome resulta normalmente en la cesación del blog después de tres meses. El Síndrome ataca a la gran mayoría de las personas iniciando un blog. No hay tratamiento conocido, pero se han reportado sobrevivientes que alcanzan un estado de autoiluminación al darse cuenta de que la blogósfera es gigante, el público esta distraído, y que con tenacidad, uno encuentra un grupo de amigos que son además lectores.