lunes 17 de marzo, 2008

Un buen signo

Si hay un signo de lo mucho que ha avanzado Linux en los últimos años, son artículos como el de Christian, criticando (con más o menos razón) defectos de usabilidad en Ubuntu. No porque existan, por supuesto, pero porque son relativamente triviales de resolver para los desarrolladores, o ya existe una solución. Algunos de esos «defectos»  son posiblemente a propósito, que en Gnome probablemente van a frustar a usuarios avanzados como Christian. Otras son simplemente cosas que deben solucionarse con el tiempo.

Y por supuesto, esto en no poca medida es un caso de migracionitis, un síndrome inevitable cuando uno se cambia de un sistema a otro. Hace un par de meses me encontré usando un laptop de Apple por unas semanas, mientras mi Thinkpad era resucitado por Lenovo. Y aunque algunos estén listos para tatuarse una manzanita en el brazo, encontré que algunas de las decisiones que ha tomado Apple son bastante frustrantes, como que las ventanas no se maximizan con «Alt-Tab» (o el equivalente en Apple), que no parecía haber una forma de mostrar la fecha completa en la barra superior (que en Gnome está cada vez mejor), o (y esto fue tratando de mejorarle la existencia a una persona corta de vista) no hay ninguna forma de decirle a OSX «pon todas las fuentes de todas las aplicaciones y menues a 14 pt».

El punto, antes que empiecen a volar dientes y se manche de sangre la pared de este blog, no es que OS X es peor que Gnome, pero que las decisiones de diseño que hacen a un diferencian a un sistema de otro inevitablemente van a irritar a algunos usuarios que están migrando. Y algunas de esas decisiones son simplemente defectos.

Por mi parte, el diseño de KDE (y en cierto modo, de Windows) de permitirle al usuario modificar cada bendita opción posible me parece totalmente frustrante. En ese sentido, el modelo de Gnome es parecido al de Firefox: hay un número de opciones relevantes en un menú de Preferencias, y si te sientes valiente, siempre puedes usar about:config, pero eso no es para todo el mundo.

Y para que esto no sea una diatriba sin nada útil, acá van algunas soluciones para Christian:

1.- La forma más fácil de controlar que fotos se muestran en el protector de pantallas es usar f-spot como administrador de fotografías (que en mi opinión es muy superior a picasa o, en menor medida, iPhoto). En f-spot uno puede elegir fotos marcadas con una etiqueta particular para ser usadas en el protector de pantallas.

2.- Si realmente quieres cambiar la calidad de codificación de MP3 usando un menú, siempre puedes usar Grip, que siempre ha sido mi codificador favorito.

3.- Lo de los permisos en Unison es extraño, porque yo uso un disco externo para hacer mis respaldos (usando backup-manager, eso sí), y jamás tengo problemas. Es decir, no sé cuál es el problema, aunque no me parece mal que Christian tenga que aprender sobre permisos, que es una de las razones por las que la seguridad de Windows apesta (y si, problemas de permisos son frecuentes en OS X también).

Esta claro que falta mucho por hacer, pero si lo peor que vamos a leer sobre Ubuntu es lo que nos cuenta Christian, no estoy muy preocupado por el futuro del escritorio Linux. Tal vez más que mejorar el software, lo que necesitamos es mejorar a los Linuxistas que tratan de solucionar los problemas de gente que esta migrando. ¿Ayuda para Ubuntu para humanos?

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viernes 07 de marzo, 2008

El Mostrador, (un poco) mas abierto

Via Rodrigo, parece que a El Mostrador le cayó la teja y comenzará a abrir al menos parte de sus contenidos. Excelente noticia, porque según recuerdo de sus inicios, este diario electrónico no era nada de malo.

Hay un par de cosas que son un misterio con respecto al modelo de El Mostrador. Primero, son un diario exclusivamente digital. Y si no me equivoco, estamos en el 2008. ¿Donde está la sindicación?¿Realmente esperan que los lectores visiten el sitio todos los días, sin siquiera saber cuáles son los titulares?.

El segundo misterio es este: vaya usted, estimado lector, al sitio de el mostrador, e intente buscar algún artículo. A menos que sea suscriptor, el diario escupe de vuelta esta ventana:

busqueda.png

¿Cuál es el objetivo de esta «estrategia»? Comparemos esto con la forma en que hace las cosas el New York Times: la búsqueda funciona, por supuesto, e incluye todo el archivo histórico. Los resultados listan los titulares, y unas pocas palabras que dan una idea del contenido. Así el que busca puede tener una idea de la relevancia (brillante idea, ¿no?) de los resultados, y cuando uno intenta acceder al artículo completo, el sitio ofrece venderlo u obtener una suscripción.

La estrategia de El Mostrador, por otro lado, es la de un niño de 4 años que anda dando vueltas con una caja cerrada, diciendo «ohhh, mira lo que tengo acá, soy fantástico, tengo estas cosas misteriosas en mi caja pero no te voy a decir que son».

El que el sitio tenga contenidos con suscripción era, en mi opinión, equivocado pero entendible, si no podían financiarse de otra manera. Pero el que cobren por algo tan básico como la búsqueda, que es a estas alturas de la vida un servicio básico – que además les ayuda a ellos a demostrar que la suscripción vale la pena – es simplemente inentendible.

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lunes 03 de marzo, 2008

Chile y OOXML (Parte III): El voto de Chile en Ginebra

(Esta es la tercera parte de una serie de artículos documentando la participación de Chile en el proceso que está intentando estandarizar OOXML. Acá esta la primera y segunda entrega, y otros artículos sobre OOXML).

No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague, dicen por ahí. Y el viernes pasado, el plazo para resolver los miles de comentarios presentados a OOXML se cumplió en Ginebra. A medida que los delegados vuelven a sus respectivos países, los antecedentes de lo que sucedió en Suiza salen a la luz. Y como era de esperarse, la delegación (de uno) enviada por Chile cumplió un rol fundamental en el resultado de la reunión.

La Reunión de Voto Resolutivo (o Ballot Resolution Meeting – BRM en inglés) tenía apenas 5 días para lidiar con 1027 respuestas dadas por ECMA y Microsoft a los 3522 comentarios presentados por todas las delegaciones (incluidos 207 de Chile). Como bien apunta Rob Weir, eso significa que había menos de 2 minutos para discutir cada una de las respuestas.

Como podrán adivinar, 2 minutos por comentario resultaron ser completamente insuficientes, y llegado el día viernes, más del 80% de los comentarios ni siquiera habían sido discutidos, y mucho menos resueltos. Enfrentados a esta situación, los organizadores de la reunión propusieron un voto final, que permitiría que los comentarios fueran aprobados en masa, sin discusión alguna. Sin duda, este procedimiento viola el espíritu de la reunión, que es la de discutir y resolver los problemas que puede tener OOXML como estándar, además de reglas específicas que indican que este tipo de resoluciones deben llevarse a cabo por consenso.

Peor aún, el procedimiento que se aprobó durante la reunión removió el requerimiento de que las respuestas de ECMA/Microsoft se aprobarán con un mínimo de votos.

Y el viernes, los votos fueron anunciados. La mayoría de las delegaciones decidió abstenerse, cuatro países votaron por rechazar los comentarios en masa (India, Malasia, África del Sur y Estados Unidos)…y solo 5 países votaron por aprobar los comentarios en masa: Costa de Marfil, Noruega, Finlandia, la República Checa y… Chile.

Este no es, como ya he comentado antes, el voto final de Chile, que como otras organizaciones nacionales tiene 30 días para mantener o cambiar el voto emitido en Septiembre, que en nuestro caso fue de abstención. Pero el hecho de que el delegado de Chile haya decidido darle un cheque en blanco a ECMA al aprobar cientos de comentarios que no se habían discutido es tremendamente preocupante.

Al final, lo que ha revelado este proceso, en Chile y en la ISO, es la fragilidad de las instituciones que deben lidiar con procesos de estandarización. En Chile, esa fragilidad se ha expresado en una incapacidad para llevar a cabo un proceso independiente de evaluación de OOXML, que llevó al insólito resultado de enviar a Ginebra a un único delegado con claros conflictos de interés, y que el viernes pasado ha votado por aprobar en masa un texto que no había sido discutido (y esta discusión era el objetivo principal de la reunión). A nivel internacional, esta fragilidad se expresó en la incapacidad de la ISO de resistir la presiones para llegar a una resolución rápida. Como declaró uno de los asistentes (traducción libre, como siempre):

El proceso fue una completa mierda, total y sin alterar. No soy un experto en la ISO, pero para lo que sea que este proceso de «Fast Track» [via rápida] fue diseñado, seguro que no fue esto. Simplemente no se puede revisar seis mil páginas de una especificación profundamente compleja en el tiempo que fue provisto para el proceso. Esto es cierto en el caso en que estemos hablando de los meses entre el voto y el momento en que las Respuestas [de ECMA] estuvieron disponibles, las semanas entre cuando llegaron las Respuestas y el BRM, o las horas en la sala del BRM.

A medida que el tiempo se fue acabando hubo una desilusión real por no tener tiempo para estudiar las propuestas; algunas de ellas, en mi opinión, eran cosas que podrían haber ayudado [a mejorar] la calidad del borrador [de la especificación].

Este fue un horrible, e insólito, abuso del proceso y en la ISO deberían estar avergonzados por dejar que esto sucediera. Su reputación, en mi opinión, esta destrozada. Mi opinión de ECMA ya era muy negativa; esto no la mejorado, y si ISO no se las arregla para encontrar una forma de deshacerse de esta sanguijuela tóxica, este tipo de abuso seguirá sucediendo.

Y así estamos. La insistencia de Microsoft de aprobar OOXML como estándar a cualquier precio, utilizando el proceso de vía rápida y otras tácticas lamentables, no solo arriesga que terminemos con un estándar inferior cuyo único objetivo es mantener la posición monopólica de una empresa, sino que ha dañado el proceso de estandarización que nos entrega herramientas fundamentales para el desarrollo tecnológico y la interoperatividad.

Lamentablemente, el papel de Chile en el proceso ha dejado mucho que desear. Desde la elección de la CCE como el organismo a dirigir el proceso hasta la elección de su presidente como delegado de Chile, hemos fallado en tomarnos el tema en serio y ahora estamos jugando un papel bastante vergonzoso. Y en menos de treinta días nuestro país va a emitir un voto final. ¿Predicciones?

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