El inventor de la WWW, director del W3C Consortium y profesor en MIT, Tim Berners-Lee, habla sobre el “Future of the Web“
(link a través de Boing Boing)
[tags] web, tim berners-lee, www [/tags]
El inventor de la WWW, director del W3C Consortium y profesor en MIT, Tim Berners-Lee, habla sobre el “Future of the Web“
(link a través de Boing Boing)
[tags] web, tim berners-lee, www [/tags]
Todos los que tenemos acceso a una “vida digital” y que hemos estado usando computadores por un tiempo (más de 14 años, en mi caso) tenemos la ventaja de tener acceso a una tonelada de trabajo e información sin movernos del escritorio. Si uno es cuidadoso (y se aprende a porrazos) uno puede acumular fácilmente décadas de documentos, fotos, declaraciones de impuestos, etc. El otro lado de la moneda es que hay que tener cuidado como se guarda toda esa información. A diferencia de la “vida análoga”, donde todo está en papel, y es posible leerlo sin problemas, la información digital es opaca: necesitas un traductor (computador + programas) para recuperarla.
El tema fue abordado en un seminario de la Fundación Long Now (Making Digital Durable). El charlista uso una analogía muy apta: el problema de la mantención de nuestra historia [digital] es parecido a mantener una casa: los pisos se ensucian en cosa de días, los muebles se deterioran en cosa de meses, las paredes en años, y los cimientos en décadas. Lo mismo pasa con material digital: los formatos cambian, los medios se deterioran, los equipos se vuelven obsoletos, etc. Para mantenerla en buen estado, tenemos que pensar en todas esas escalas.
Un libro puede durar cientos de años. ¿Pero un CD? ¿Un disco duro? ¿Que pasa si un programa desaparece, y los archivos están guardados en un formato (alguien se acuerda de star office?) inaccesible?¿O el equipo ya no existe? El problema es complicado, pero la charla reforzó mi idea de solo usar formatos abiertos para guardar mis archivos.
Y es que los formatos cerrados son parte del problema, y los abiertos, como OpenDocument (algo ya había escrito sobre esto), parte de la solución. Los primeros van y vienen con la empresa que los creo (que tiene una motivación comercial para mantenerlos secretos). Los segundos tienen el potencial de ser implementados por cualquiera que así lo elija y las especificaciones son públicas.
¿Si tienes que acumular tu vida en tu computador, y la historia en la biblioteca, cuál formato prefieres?
[tags] odf, Software Libre/Código Abierto [/tags]
El otro día leí un artículo interesante en Sushi Knights sobre el uso de Control de Versiones. El artículo se centra en CVS, un sistema muy popular si uno quiere colaborar con muchos otros autores en un proyecto común.
Mis documentos los escribo con LaTex, utilizando vim-latex (instalación en Debian: apt-get install vim-suite) y Vim, el mejor y más poderoso editor de todos los tiempos :), y la combinación de los dos es (casi) perfecta, porque tengo todo los comandos de Vim y una serie de herramientas para escribir y compilar mis documentos a PDF. Lo que me faltaba para tener un sistema perfecto era el control de versiones que mencionaban los Knights. Y así se hace con Vim:
0.) Instala RCS. Es software libre, y llegar y llevar en cualquier SO. Viene preinstalado en casi cualquier Linux/OSX. (En Debian, trivial como siempre: apt-get install rcs)
1.) Baja rcs-menu.vim(*), un pequeña extensión para vim, y asegurate que esté en el directorio apropiado (en Linux, ~/.vim/plugin).
Eso es todo! El uso es muy simple. Digamos que tengo un documento llamado tesis.tex, y quiero hacer modificaciones y mantener una historia (o log) de los cambios. Si el documento esta abierto en vim, haz (esto se puede hacer como describo abajo o usando el menu llamado ‘RCS’ que se crea si estas usando una version GUI, como gVim):
\init
Vim te pregunta que describas que contiene el archivo:
enter description, terminated with single ‘.’ or end of file: NOTE: This is NOT the log message!
>>
cuando termines, escribe un solo punto y después retorno:
enter description, terminated with single ‘.’ or end of file: NOTE: This is NOT the log message!
>> Esta es mi tesis
>> .
Y listo. En el mismo directorio, se ha creado un nuevo archivo, llamado tesis.tex,v, un archivo en formato RCS que va a contener el texto original más todos los cambios que le haré en el futuro. Ese archivo es solo-lectura. Para poder obtener la ultima versión del archivo y hacer modificaciones, haz (con tesis.tex abierto):
\lock
Esto crea una copia del archivo que se puede modificar. Cuando quieras guardar los cambios (’commit’, en la jerga de estos programas), simplemente haz:
\ci
y Vim te preguntará por una descripción de los cambios que has hecho. Haciendo \lock puedes seguir trabajando después de un commit.
Y eso es todo!! RCS es muy simple, y no es tan elegante ni tiene tantos pitos y flautas como CVS u otros programas (por ejemplo, no es recomendable si varias personas quieren trabajar con los archivos al mismo tiempo), pero para proyectos personales o si no quieres aprender un sistema más complicado, esto puede ser útil.
(*) Otra alternativa es rcsvers.vim, una extensión que crea una nueva versión cada vez que salvas el documento.
[tags] vim, rcs, revision control, software libre, util [/tags]
La última versión de mi escritorio favorito ya esta disponible, y la nueva barra de búsqueda está increíble. Échale una mirada aquí
[tags] GNOME, linux, deskbar [/tags]
Alrededor del 6 de marzo decidí asegurarme que tenia bien configurado Tor, una aplicación que permite cierto grado de anonimato al navegar en la red. Básicamente, Tor permite que sea difícil averiguar cual es tu verdadera dirección IP. El tráfico se redirecciona a través de una serie de nodos y el sitio que visitas solo ve el último nodo, no la dirección de origen:

La configuración (en Debian) es trivial, y rápidamente configuré Liferea, mi agregador de RSS, para probar que todo estaba funcionando correctamente.
Como no note una disminución en la velocidad de Liferea, me olvidé del asunto y seguí usando Tor. Un par de días después visite mis estadísticas en Feedburner, y Oh, Sorpresa! mi popularidad había aumentado… sospechosamente rápido.
Un poco de investigación reveló que claro, tenía “El Diablo en los Detalles” entre mis suscripciones en Liferea, y Tor se aseguró que Feedburner viera múltiples IPs, incrementando artificialmente mis estadísticas.
Si estas leyendo esto, tienes un blog y usas feedburner, y notaste un incremento de tus estadísticas la semana pasada, te queda claro que: (1) Leo tu blog, y (2) Es mala idea usar Tor y Feedburner al mismo tiempo
(2) Es mala idea a menos que quieras impresionar a tus amigos con tus estadísticas. Por otro lado, si tus amigos se impresionan con esas cosas, probablemente deberías conseguirte amigos menos geek.
(El problema ya esta corregido. Tus estadísticas deberían volver a la normalidad pronto)
[tags] tor, feedburner, statistics [/tags]
Dell está ofreciendo computadores con Linux pre-instalado. Pero sin soporte técnico. ¿Por qué sin sopote? Habla Michael Dell, presidente de Dell:
“Amamos Linux, y estamos haciendo lo nuestro mejor esfuerzo para apoyar a la comunidad Linux. Vemos muchas oportunidades en esta área. Si los Linux de escritorio pudieran converger en sus núcleos, proveer soporte sería mucho más fácil”
Toda la razón. Linux, toma nota.
(link a través de Ian Murdock)
[tag] linux [/tag]
… que no tienen mucho que ver con Chile, estoy pensando mucho en mi país hoy.
Esto de tener flamante nueva Presidenta, y no estar ahí para celebrar me tiene ocupada la mente.
Así que acá un saludos a todos los compatriotas por ahí.
¿Donde deje esa botella de los cabros Errázuriz?
[tags] Chile, Bachelet [/tags]
Jack Valenti, el ahora ex-presidente de la Asociación de Películas de América (MPAA) declaró, dirigiéndose al congreso estadounidense:
“Vamos a sangrar y sangrar y sufrir una hemorragia, al menos que este Congreso al menos proteja a una industria… cuyo futuro depende de la protección contra los ataques y los estragos que causa esta máquina”
Valenti hizo esa dramática declaración en 1983, refiriéndose a la video cassetera. En 2002, mientras las ganancias por el arriendo de videos y DVDs alcanzaba (en EEUU) 12 billones de dólares, Valenti declaraba:
“Está volviéndose muy claro - alarmantemente claro, puedo agregar - que estamos en el medio de la posibilidad de un Armagedón”
Esta vez, Valenti se estaba refiriéndo al uso de Internet para bajar películas.
Hay algunos que no han caído en esa histeria. iTunes ha ofrecido una alternativa, pero hay otros usos: BigChampagne es una compañia que monitorea las redes de intercambio en Internet y ayuda a… si, las disqueras, a decidir que música es la más popular y por lo tanto usando las red “pirata” como una herramienta de mercadeo.
Como BigChampagne, otros han estado tratando de buscar la forma de crear un modelo de negocios alrededor de P2P. Siguiendo propuestas de la EFF y otros, Francia está considerando cobrar una cuota mensual fija por el derecho de usar P2P.
Pareciera que la historia se va a repetir. Es interesante como esa industria que se autoproclama defensora de la creatividad sea siempre la primera en tratar de prohibir, y cuando no puede (como le ha pasado casi siempre), controlar las nuevas tecnologías. En un futuro cercano, nosotros los usuarios y empresarios más astutos que que la RIAA y la MPAA vamos a descubrir un modelo de negocios que deje a todo el mundo feliz, como pasó en su tiempo cuando apareció la videocasetera.
Y sin duda, el sucesor de Valenti estará más que feliz de llenarse los bolsillos con una nueva fuente de ingreso, que no hubiera existido sin la tozudez y sentido común de los verdaderos creadores.
[tags] p2p, valenti, uso legítimo, derechos de autor [/tags]
Kyle tenía un problema, y también, una idea. El 12 de Julio del año pasado creo un blog ofreciendo intercambiar Un Clip Rojo.

¿El problema? Kyle MacDonald quiere tener una casa, pero no tiene el dinero para pagarla.
¿La idea? Kyle decidió trocar su clip por algo más, esperando que haciendo intercambios inteligentes eventualmente podrá cumplir su sueño.
Y hasta ahora, le ha ido bien. El clip lo cambió por un lápiz en forma de pez, que luego lo trocó por una manilla hecha a mano… que alguien le cambio por una cocinilla de campamento Coleman… y así sigue la historia.
El último intercambio fue ¡una camioneta! por… ¡Un contrato para grabar un disco!.
La red, definitivamente, la lleva.
[tags] One Red Paperclip, blogs [/tags]
Newton le escribió alguna vez a Robert Hooke: “si he visto más lejos, es porque me sostuve en hombros de gigantes”. En esa frase se captura uno de los pilares de la actividad académica: el progreso de debe a una comunidad de gente (incluso Newton tuvo que leer lo que se había hecho antes).
Es bien sabido que el éxito en la academia esta directamente relacionado con la publicación de artículos de investigación, que si son relevantes e importantes, serán citados por otros, generando impacto en un particular campo de investigación. La única forma de convertirse en un gigante, entonces, es que la difusión de la investigación sea lo más fácil posible.
El publicar en una revista científica de amplia distribución, digamos Nature o Science ayuda, por supuesto, a facilitar la exposición necesaria, así como un estándar de calidad y un gran número de lectores. En cierto modo, las revistas científicas juegan un rol análogo a las disqueras y editoriales en el mundo de la música y los libros.
Sin embargo, la dinámica económica de las revistas científicas es muy extraña. A diferencia de otras formas de creatividad, el científico no recibe compensación por escribir un artículo de calidad con resultados originales. En cambio, los costos de publicación recaen en el autor, y pueden alcanzar fácilmente los miles de dólares (algunos calculan que el promedio es unos US$2000). La calidad del artículo es juzgado por otros científicos que trabajan ad-honorem y casi siempre anónimamente para la revista.
Las ganancias para esas publicaciones no terminan ahí, sin embargo. Suscripción a una revista científica puede costar desde unos $200 dolares por una suscripción personal hasta más de US$5000 por acceso institucional (digamos, una universidad).
Y he aquí el problema. Como científico, me interesa publicar en una revista de buena calidad, pero tengo poco interés que una vez publicada, el acceso a ese trabajo este restringido por una muralla que cuesta mucho dinero saltar. Ese problema no existe solo para los autores, sino a todas las instituciones académicas, que deben pagar cientos de miles de dólares para asegurar acceso a sus estudiantes e investigadores a los trabajos más recientes. El tener una biblioteca actualizada y completa, incluso para universidades con muchos recursos, se está convirtiendo cada vez más en un problema imposible de resolver (y de pagar).
A largo plazo, una posible solución es cambiar el sistema a uno en que el autor paga y el acceso al conocimiento es libre, lo que implica que las saludables ganancias que están recibiendo las publicaciones científicas (de parte de los autores, de los suscriptores, y en algunos casos, de publicidad en sitios webs o ediciones impresas) se reduzcan a niveles que permitan acceso universal.
Mientras tanto, hay otra solución: varias Universidades y otras instituciones han empezado a usar programas de código abierto como DSpace o e-prints para establecer repositorios insitucionales, es decir, sitios web donde las Universidades pueden poner a disposición en forma abierta la investigación generada en la institución de forma de no violar los derechos de las revistas científicas (que son finalmente, necesarias), pero al mismo tiempo proteger el acceso libre a ese conocimiento. La Universidad de Chile, por ejemplo, tienen un repositorio en Cybertesis.cl, aunque está limitado solo a tesis, por ahora.
Esperemos que se expandan e incluyan todos los trabajos generados en la Universidad, y así ayuden a combatir la excesiva comercialización de la publicación científica que ya hemos visto en la “industria” cultural.
[tags] software libre, dspace, Ciencia [/tags]