Miércoles 20 de Febrero, 2013

De Parodias y Democracia

mil_caras_guillo

La noche del 24 de Agosto de 1987, la policía fue instruída a cumplir una orden de detención contra Marcelo Contreras, periodista y entonces director de la revista APSI. El crimen de Contreras había sido intentar publicar un suplemento humorístico con la APSI, titulado Las Mil Caras de Pinochet, y que tendría en la portada una legendaria ilustración de Guillo mostrando al dictador como Luis XVI.

La concepción del suplemento, su confiscación en la misma imprenta y el encarcelamiento de su director fue una admisión mutua entre Pinochet y Contreras: ambos conocían bien el poder que tiene el humor, y en particular la parodia, como herramienta subversiva del terror que ahogaba al país. Pocas cosas molestan más al poderoso que verse criticado en la esfera pública con una frase aguda o una ilustración de genio. Sobre todo cuando se imagina que la fuerza de las armas, o del cargo, o del dinero, le han comprado inmunidad contra un mensaje envuelto en esa indignidad que es la risa ajena.

La formalización de Rodrigo Ferrari, acusado de usurpación de nombre por la creación de una cuenta parodia en Twitter cuyo blanco eran los hermanos del Grupo Luksic muestra que la pugna entre Contreras y Pinochet no fue más que un round en una pelea permanente por defender la libertad de expresión de los que tienen poco contra los que tienen más.

El que esta nueva versión de un clásico se dé en democracia no es menor. La parodia ya no es una arma peligrosísima de usar contra un dictador, sino una herramienta legítima y legal de crítica social y de menoscabo del status quo. Y es por eso que la ofensiva legal de los Luksic y el Ministerio Público es ignorar el humor y acusar a Ferrari de usurpación de nombre. La estrategia se intenta aprovechar del hecho de que la parodia es, como mucho de lo bueno de la cultura, una remezcla. Toma elementos del original – un gesto, una imagen, un estilo – y los convierte en una obra nueva. La buena parodia requiere acercarse a su objeto, y es evidente que éste último no estará inclinado a permitirla o aprobarla. Y es por eso que la ley – en democracia, esto es – no requiere que provea ni la una ni la otra.

Los antecedentes públicos del caso de Ferrari ya han dejado varias aristas que nos deberían preocupar a todos:

Primero, el caso ha dejado al desnudo que los estándares de protección de la privacidad a los que estamos sometidos por parte de los grandes de internet parecen ser muy variables. En el pasado, Twitter ha declarado que protegerán la privacidad de sus usuarios – llegando incluso a tomar acciones legales contra gobiernos para hacerlo – mientras que eso no les signifique violar la ley. Pero hasta ahora, todo indica que Twitter cedió la información de IP de Ferrari a pesar de que la ley Chilena (y estadounidense) protege esa información y requiere una orden judicial, no una mera solicitud de información, para obtenerla. Si ese es el estándar de Twitter para sus usuarios Chilenos, el caso de Ferrari será el primero de muchos.

Segundo, aprendimos que la captura del estado por parte de intereses privados sigue viva y coleando en Chile. Es inimaginable que un ciudadano común y corriente pudiera haber convencido al Ministerio Público de invertir sus sin duda impresionantes recursos humanos y técnicos en la investigación de una cuenta parodia en Twitter, que fue cerrada por esa misma empresa hace ya dos años. La entrevista al Comisario Esteban Maldonado en CNN Chile deja en claro que ellos están para perseguir estos delitos contra “personajes políticos” y “personas importantes”. Aunque no dijo como se determinaba la importancia de una persona, no cuesta mucho imaginarse que tener el apellido Luksic ayuda bastante a pasar el test.

Tercero, y a propósito de la misma entrevista, es que la palabra parodia nunca pasa por los labios del Subjefe de la Brigada de Cibercrimen de la PDI. Es decir, la teoría de de la fiscalía y Luksic es que le podrán hacer creer a un juez que los seguidores de la cuenta @losluksic leían esos tweets convencidos de que eran los hermanos Luksic los que los escribían. Si eso es así, sugiero que la próxima vez que el Canal 13 muestre una parodia de Stefen Kramer, lo obliguen a usar una polera que diga “No, no soy el Presidente”.

Cuarto, vale la pena mencionar que Luksic, con la complicidad del fiscal de la metropolitana norte, ya ha ganado algo valioso: a menos de que el costo a su imagen sea muy grande, el chilling effect generado por este caso será difícil de revertir incluso con lo que creo será un triunfo de Ferrari en los tribunales. Es difícil creer que, al menos en el futuro cercano, los que vean las consecuencias legales y personales que le ha traído el ejercer su legítimo derecho a la libre expresión no se sientan cohibidos de seguirle los pasos. Y es por eso que la decisión misma del fiscal de acusar a Ferrari dados los antecedentes que tenía en las manos muestra una falla profunda de criterio e independencia, y requerirá, tarde o temprano, que explique su decisión.

Finalmente, creo que Rodrigo (que sí, es amigo de este blog, hay que decirlo) se merece el agradecimiento de todos nosotros por no haber caído en la tentación, que creo sería fuerte para muchos, de haber aceptado el acuerdo de la fiscalía y haber cerrado el tema con una disculpa. Como es a menudo el caso, el proteger nuestra democracia y derechos requiere muchas batallas grandes y chicas, y a veces a uno le llega una sin buscarla. Es una muestra de carácter que uno la enfrente aunque hubiera sido más fácil dejarla pasar en silencio. Si lo ve por ahí, dele a Ferrari un saludo sentido. El agradecimiento honesto de sus compatriotas es al menos una cosa que Luksic no puede comprar.

Correción 21/02: Cambio de la descripción del delito de usurpación de identidad a usurpación de nombre, para ser más preciso.

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Martes 19 de Febrero, 2013

Twitter gives up identity of Chilean user accused of being author of parody account

Several Chilean newspapers are reporting on the case of Rodrigo Ferrari, a Chilean blogger and lawyer that in 2010 created a parody twitter account, @losluksic (“The Luksics”), to poke fun and criticize the Luksic family, Forbes 500 Billionaires and of the richest families in Chile. But Ferrari is not being accused of making fun of the Luksic, but of identity theft, a crime that carries a sentence of between 61 and 541 days in jail in Chile. And according to press reports, Ferrari would have never been identified without help from Twitter.

Although free speech and the right to parody are legally protected in Chile, press reports indicate that the key piece of information to identify Ferrari came when the Chilean prosecutors sent a request for information to the U.S. State Department, which asked Twitter to give up the IP of the computer used to post to the @losluksic account. This was not a subpoena for information, which is the Chilean legal standard for requesting private information, but merely a simple request for information from the prosecutors.

Also, some reports indicates that the Chilean request was labeled as “identity theft”, although this criminal offence in the US requires that the person accussed “knowingly transfers or uses, without lawful authority, a means of identification of another person with the intent to commit, or to aid or abet, any unlawful activity…”, which leave the Chilean claim outside of any ‘probable cause’ standard, since in this case there is not intent nor unlawfulness of intended use.

Derechos Digitales, a Chilean organization dedicated to digital rights in Chile, is helping to defend Ferrari in court. Claudio Ruiz, Derechos Digitales’ Director, told the press “Hablamos de una cuenta que tenía un fondo de billetes cayendo y donde se vertían expresiones como ‘tenemos cualquier plata’. Era obvio para cualquier persona que Andrónico Luksic no iba a estar haciendo esos comentarios” (“we are talking about an account that had bills falling from the sky as a cover image and that posted things like “we have so much money”. It was obvious to anybody that Andrónico Luksic was not going to be making those comments”). “Acá el único delito es haber parodiado a un poderoso” (“The only offence here is to have parodied a powerful person”), Ruiz added.

Although Twitter has made news by their willingnesss to protect their users’ privacy in the face of legal overreach, it looks like in this case they’ve given up one of their users without much of a fight, and without being legally required to do so.

(Copia de un artículo que escribí en Reddit)

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Lunes 17 de Septiembre, 2012

Radioactivos

Mic Wright:

Un editor de sección nacional me propuso recientemente un experimento mental: ¿Que pasaría si los diarios imprimieran los comentarios junto a la copia en papel de sus noticias? Él creía que los comentarios desaparecerían en pocas semanas, ya que la locura de los mismos lo contaminaría todo si estuvieran en una posición tan prominente.

vía Gruber, que agrega que muestra el poco respeto que los diarios tienen por sus propios sitios web.

O estás dispuesto a moderar, o dejas que tu sitio se convierta en una alcantarilla intelectual. A menos que la cosa haya cambiado bastante desde la última vez que miré en esa dirección, todos nuestros periódicos han elegido la puerta número 2.

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Viernes 10 de Febrero, 2012

V

Y sobre las ideas que fueron propuestas tentativamente en esa fantasía distópica hace 30 años, estaría mintiendo si no admitiera que cualquier utilidad que le puedan entregar al radicalismo moderno es muy satisfactoria.

Alan Moore, el creador de V for Vendetta, sobre la inspiración que su obra le ha dado a varios movimientos de protesta, desde Occupy Wall Street a Anonymous.

Habló uno de los grandes.

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Sábado 24 de Diciembre, 2011

Dos para leer mejor

Problema 1: Para algunos lectores de este blog no será sorpresa leer que no soy muy aficionado a los RSS incompletos. Hasta hace poco, la elección era entre dejar de leer el sitio en cuestión o – en las contadas excepciones en que el esfuerzo valía la pena – morder el anzuelo y visitar el sitio.

Pero hace poco descubrí Full Text Rss Feed Builder, un servicio que permite ingresar la URL del RSS de cualquier sitio y recibir como resultado a cambio una que contiene el contenido completo. Mi primera víctima fue el blog de Paul Krugman en el NYTimes. Basta copiar la dirección

http://krugman.blogs.nytimes.com/feed

y suscribirse al RSS que resulta con tu lector de noticias favorito.

Problema 2: He notado una tendencia molesta entre algunos de mis escritores favoritos en la red (prepárense para leer algo profundamente egoísta): con el paso de los años y la llegada de una audiencia mas grande, algunos han decidido invitar a otros a escribir a su sitio, mientras otros han sido contratados por diarios u otras instituciones como parte de un equipo de escritores en un blog de publicación frecuente. En ambos casos, se crea una cacofonía que ahoga la voz de ese autor.

Pero resulta ser que la solución andaba dando vuelta por ahí hace años, aunque recién hace unos días la encontré: FeedCleanser, que permite ingresar el URL de cualquier blog y filtrar el contenido de la misma por autor, etiqueta, o contenido.

Después de encontrar esos dos servicios, la red se volvió mas legible.

Y feliz cumpleaños adelantado a Jesús y feliz navidad a ustedes y todo eso.

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Lunes 19 de Diciembre, 2011

Google vs. Apple, Resumido

Gruber:

Temer a Apple es sobre perder el control sobre el software en nuestros computadores. Temer a Google es sobre perder el control sobre nuestra privacidad.

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Jueves 24 de Febrero, 2011

Todos los pesos ayudan

Hace algunos años atrás estuve en un país que me recordó harto a Chile. Por lo verde, por lo lluvioso, por lo chico y lo bonito. La gente hablaba de su país como habla gente que sabe que vive a la cresta de todo. ¿Suena conocido?

Y ahora, las noticias del terremoto en Christchurch muestran que somos más parecidos de lo que quisieramos.

Apenas a unos días de cumplirse un año de nuestra propia tragedia, para muchos no están las cosas para meterse la mano al bolsillo, pero si puedes, dona a la Cruz Roja de NZ, que todos los pesos ayudan.

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Martes 26 de Octubre, 2010

Chile, los bancos, y Firesheep

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Actualización: Un lector – mas avispado que yo – apunta que el Banco del Estado carga el formulario de acceso en un iframe que si es encriptado. El sitio del Santander probablemente hace algo parecido, lo que implica que mis críticas en este artículo están equivocadas. Creo que aún así el diseño de estos sitios es deficiente, porque no permiten confirmar a un usuario en forma fácil (por ejemplo, en la barra de dirección) que el sitio esta encriptado como debe ser, y verificar la seguridad del certificado. Pero aún así, el punto del artículo más abajo era otro, y como uno de mis pasatiempos favoritos es echar pericos contra periodistas que no corrigen sus errores como corresponde, la versión del artículo más abajo corrige el error.

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El año pasado, cuando comencé a recibir un sueldo regular en Chile, finalmente abrí una cuenta corriente en ScotiaBank. Como me imagino que le pasa a muchos, no le dí demasiada importancia a la elección, aparte de que la mantención de la cuenta fuera barata. Para mi horror, sin embargo, me encontré con que el sitio de acceso a mi cuenta en el banco era absolutamente inseguro, es decir, no usaba un sistema de encripción cliente-servidor que permitiera codificar y verificar el envío de el nombre del usuario y la contraseña. O en castellano, al acceder al sitio del banco, mi navegador favorito no mostraba el famoso “https://” antes de la dirección. La falta de acceso seguro a sus sitios pone en peligro a sus clientes, permitiendo posibles ataques en que el usuario y contraseña les sean robados. Mala, mala cosa.

No fue la única razón, pero después de haberles comunicado este problema en el lenguaje más claro que pude y no haber recibido respuesta satisfactoria, decidí cambiarme de banco. Obviamente, prefiero un banco al que le importe tan poco la privacidad y la protección de datos de sus clientes si voy a guardar todo mi plata en sus cajas fuertes. Justo en el período en que había abierto una cuenta en otro banco, ScotiaBank se puso las pilas, y hoy en día sus clientes pueden acceder a su cuenta vía una página segura. Un poco tarde para mí, pero bien por ellos.

Me acordé de este episodio al leer la noticia de la aparición de FireSheep, un add-on para Firefox que permite a cualquier usuario – incluso el que no tiene idea de lo que es SSL – interceptar las cookies que intercambian navegadores y sitios durante una sesión y así ver el sitio de las víctimas. Y aunque sabía que mi ex-Banco se había avispado, me dí una vuelta rápida por los bancos de nuestra querida patria.

Y [estos días] aunque la inmensa mayoría de los bancos tienen acceso seguro a sus páginas (bien por ellos y sus clientes).

P.S.: A propósito de FireSheep, vale la pena mencionar que los autores no crearon este add on para facilitar el acceso ilegítimo a cuentas ajenas, sino para forzar a los sitios que proveen servicios con acceso (o sesiones) inseguro a corregir este problema. Pero no se olvide, querido lector, que aunque han hecho el acceso tecnicamente posible, aún así es ilegítimo. Robarse la tele del vecino esta mal, aunque haya dejado la puerta abierta. O en este caso, porque el cerrajero no le dijo que cualquier llave la puede abrir.

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Sábado 04 de Septiembre, 2010

Anatomía de la Licencia Gubernamental de Software

Esta semana recién pasada se anunció un esfuerzo emanado de la Secretaría de Desarrollo Digital para generar un mecanismo más eficiente de licenciamiento de software por parte del gobierno. La cara visible de esta iniciativa es un borrador de la Licencia Gubernamental de Software (LGS), cuya motivación y estructura fueron explicadas en una serie de talleres a la que se invitó a distintos actores relacionados con el tema digital en Chile. Aunque no estuve presente en los talleres, la licencia está disponible en la red [PDF], lo que permite hacer una anatomía preliminar de la LGS. Y este ejercicio revela que, como era de esperarse, crear una nueva licencia de software como esta no es cosa fácil, y en este caso, huele a desastre.

Antes de partir, tenemos que entender que una licencia de software existe como un instrumento legal que permite usar y distribuir software. Aunque es posible usarla sin entender los objetivos que la inspiran, es útil (sobre todo en este caso) tenerlos en mente. Varios de los que estuvieron presentes en los talleres me contaron que en el caso de la LGS estos objetivos incluyen ayudar a paliar problemas tales como la falta de consenso en la forma de licenciar software en el Estado, la imposibilidad de exportar soluciones producidas dentro del mismo, falta de protección de derechos de autor, y la frecuente imposición de restricciones por parte de entidades que producen software para el estado.

La LGS se llamaba originalmente GPL-CL, y aunque el cambio de nombre es bienvenido (espero que esto esté claro después de leer este artículo), el nombre original revela inmediatamente la licencia de software libre en la cuál la LGS esta basada. Pero la LGS es una derivada de la GPL que ha sido transformada significativamente al agregar, quitar o modificar secciones completas del original. Y estas transformaciones tienen consecuencias inesperadas, quizás incluso para sus autores.

La GPLv3 tiene un preámbulo, una sección de definiciones (o sección 0) y 17 secciones que fijan las reglas para distintos aspectos del uso y distribución de software. Tomadas como un todo, la licencia tiene como objetivo defender las cuatro libertades definidas por Richard Stallman. La LGS, como ya dije, comparte mucho del texto de una traducción al español de la GPLv3, pero tiene diferencias importantes:

GPLv3Objetivo¿Está en la LGS?
PreámbuloPrincipios de la GPLNo
0DefinicionesSi, modificada
1Definición de Código Fuente, código objeto, fuente correspondiente, bibliotecas de sistema.No (!!!)
2Permisos BásicosSolo primer párrafo.
3Protección para evadir sistemas DRM.No
4Regula transmisión de copias exactasSi, pero agrega requisito de enviar sugerencias a www.softwarepublico.cl si se encuentran problemas.
5Transmisión de versiones modificadas del código fuente.Si, con modificaciones, siendo la principal enviar copias de modificaciones a www.softwarepublico.cl.
6Transmisión de códigos que no son códigos fuente.No
7Términos adicionales. Restringe la habilidad de agregar condiciones onerosas a la GPL. Si, pero limitada y no lista que condiciones son aceptables de agregar.
8Cancelación: establece condiciones en que se viola la licencia. Si, pero limitada y modificada.
9Aceptación innecesaria para la posesión de copias.Si, textual.
10Traspaso automático de licencia a destinatarios subsiguientesSi, textual.
11PatentesNo
12Protección de la libertad de terceros. Contratos u otras obligaciones no eximen cumplir con la licencia.Si, textual.
13Uso conjunto con la Licencia Pública General Affero de GNU.No
14Revisiones de esta Licencia.No
15Ausencia de garantías.Si, textual.
16Limitación de la responsabilidad.Si, textual
17Interpretación de las secciones 15 y 16.Si, textual (pero no como sección independiente)

Sin duda, tantas diferencias dan para mucha discusión, pero quiero por ahora enfocarme en tres puntos que me parecen esenciales y que ilustran que esta licencia tiene más probabilidad de generar más problemas que soluciones para el Estado chileno:

  1. La LGS crea un ecosistema semi-cerrado de desarrollo de software: aunque está basada en una licencia de software libre, me parece indudable que la LGS es una licencia totalmente incompatible con la GPLv3 y otras licencias (no las más permisivas) similares. Mientras los autores de la GPLv3 hicieron un esfuerzo por aumentar la compatibilidad con otras licencias, la LGS va en dirección contraria. Entre otras cosas, esto implica que autores de software no podrán tomar código GPL de programas existentes y mezclarlos con código LGS. Es por esto que el cambio de nombre no solo es bienvenido, sino inevitable.
  2. La LGS no permite la distribución de código objeto (es decir, ejecutables): La equivalente de la sección 8 impide la propagación (es decir, distribución) de software LGS en cualquier forma que no esté explícitamente autorizada por la licencia. Ahora bien, la LGS solo regula y autoriza la transmisión de código fuente, y no tiene una sección 6 (de la GPLv3) que regula la propagación de código objeto (es decir, programas compilados o binarios). Es decir, la LGS esta entonces prohibiendo la transmisión de este. En la práctica, esto significa que no será posible para usuarios de la LGS publicar programas ejecutables, si no que cada recipiente deberá bajar el código fuente y compilar sus propios binarios en su computador para poder usarlo. ¿Un buen sistema para “exportar soluciones producidas en el Estado”?.
  3. El requerimiento de uso de un repositorio es oneroso y poco práctico: Este punto es más de opinión que otra cosa, pero me parece que la obligación de enviar a un repositorio central reportes de problemas y versiones modificadas de código fuente es tremendamente oneroso para cualquier usuario del software (pero ver punto 2), y probablemente creará una pesadilla de mantención del repositorio central. Es participación forzada en el desarrollo del software.
Es entendible el por qué, partiendo de los objetivos de ordenar el gallinero que es la producción de software en el Estado Chileno, uno querría desarrollar una herramienta perfectamente ajustada a la realidad Chilena. Sin embargo, en el camino de desarrollarla sus autores parecen olvidar la naturaleza interconectada del desarrollo de software, y la facilidad con que el ignorar el contexto y los precedentes históricos (la proliferación de licencias es, después de todo, tema antiguo y muy analizado por verdaderos expertos en tecnología)  en que se lleva a cabo este proceso pueden llevar a un desastre de proporciones.

Aunque no descarto que sea posible cambiar la licencia de modo de solucionar los problemas enumerados acá (aunque no son los únicos),  me parece que la creación de una licencia exclusiva para la producción de software en Chile es una pésima idea, que sin solucionar los que el Estado ya tiene creará una serie de problemas nuevos. Es de esperar que los autores del borrador de la LGS consideren éstas y otras críticas y decidan simplificar significativamente el proceso de licenciamiento mediante la adopción de una licencia existente (la GPLv3 es una excelente candidata) que conserve el espíritu de colaboración y libre intercambio de información que sin duda los inspiró a escribir la LGS.

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Miércoles 09 de Junio, 2010

RSS Incompletos: ¿Seré yo, maestro?

Hace algunos años, me comenzó a pasar que el tiempo de pinchar en un enlace alcanzó un valor que no tenía antes. Y como consecuencia, el encontrarme con un blog que no publicara sus artículos completos despertaba una mini-evaluación: ¿vale la pena tener que visitar el sitio para leer el artículo?. La respuesta se ha vuelto “no” con más y más frecuencia, y apenas me quedan algunos indispensables en GReader que pasan la barrera del valor/molestia.

Hay, evidentemente, razones válidas para no incluir los artículos completos en la sindicación. La publicidad vía RSS aún es bastante deficiente, y la industria de la publicidad en línea está todavía obsesionada con los números de vistas por página. Pero incluso cuando no hay interés comercial, más de un autor prefiere usar su RSS para atraer lectores a su sitio, donde quizás cree que podrán disfrutar de otro contenido, admirar el fantástico diseño y sentirse impulsado a comentar. Y, por supuesto, aprovechar de mejorar las estadísticas del blog.

En el uso de la sindicación como anzuelo, parece que muchos autores razonan que si tienen 200 suscritos a su RSS, reemplazar artículos completos por un resumen y un “lea más” incrementará sus visitas a su sitio en 200. Pero esta noción me parece profundamente errada, y no considera el efecto de barrera que causa esta estrategia de publicación. No solo habrá extremistas como yo que no se suscribirán a dicho sitio, sino que muchos artículos quedarán sin leer porque su extracto no alcanza un estándar de interés – instantáneo y voluble – que uno puede esperar de un lector estos días. Cuando el objetivo es difundir contenido lo más posible, tener RSS incompletos tiene un costo serio, y los autores deberían considerar que, como dije, hay muchas razones válidas para tener RSS incompletos, pero ninguna de ellas conlleva un beneficio para el lector.

Por supuesto, mi evidencia para apoyar este argumento esta basada en mi propia experiencia, y me pregunto si hay alguna evidencia sólida que apunte a la pérdida – si la hay – de lectores en función de la estrategia de sindicación. En mi caso, ya saben el efecto. ¿Que dice el público?

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