Pinochet, Muerto.
Se murió Pinochet. Finalmente.
Que se puede escribir sobre esta persona, que fue la encarnación de lo peor que podemos ser como especie. Asesino, ladrón, y cobarde. Todo mientras traicionó la confianza de la gente a la que juro proteger.
Yo, y toda la gente de mi generación, somos los hijos de la dictadura en Chile. Aquéllos que crecimos con las matanzas, las vidas quebradas y los toques de queda. Para algunos de nosotros, Pinochet significa también padres perseguidos, con amigos exiliados o muertos, familiares desaparecidos, y muchos años de miedo. Y de heroica, aunque silenciosa, resistencia.
Y ahora, Pinochet se murió. De viejo, y (casi) libre. Tuvo este hombre una vida larga y violenta. Ahora, solo podemos esperar que el Dios al que Pinochet le rezó toda su vida exista.