jueves 23 de julio, 2009

Financiando el Periodismo

Ayer estaba escuchando el análisis que los muchachos de Mediapolis hacían sobre la idea del New York Times de cobrar por acceso a su sitio web. Independiente del mérito que uno crea que tiene la idea (resumen: no es muy buena, y no va a funcionar), fue interesante escuchar el podcast por la reiteración de ciertas ideas que son prevalentes en los interesados en los medios digitales, y en particular en los periodistas.

El razonamiento es más o menos este: la gente solía pagar por el diario, pero Internet ha malacostumbrado a la gente a no pagar por el contenido, y esa es la razón fundamental del peligro en que están las empresas periodísticas tradicionales. Y a pesar de lo simple y obvia que parece, esta lógica está profundamente errada. Y concentrarse en convencer a la gente a que debe pagar por las noticias es una pésima idea.

Lo primero, y sin intención de ofender, es que la gente nunca ha estado dispuesta a pagar por el trabajo de los periodistas. Al menos no el precio que costaría pagarlo en su totalidad. Cuando la gente compra el diario, no esta pagando más que una fracción del costo de producirlo. Los diarios usan su circulación para vender publicidad o avisos clasificados, lo que a su vez les permite vender su producto al público bajo el costo de producción.

Además, es interesante que al discutir esta supuesta idea de la cultura «Free» que es exclusiva en Internet, los periodistas de la prensa escrita parecen olvidar como han funcionado las otras ramas de la prensa. Si en alguna parte se acostumbró la gente a no gastar dinero por noticias fue no frente al computador, sino en sus living rooms, donde hace muchas décadas, y después de una pequeña inversión en un aparato, podían recibir televisión y radio en forma gratuita.

Gratuita no, en realidad. El público paga con atención, que los medios venden a los avisadores. Es decir, el modelo «Free» de Chris Anderson ha existido por mucho tiempo, pagando por años y años de periodismo. Los diarios no eran muy distintos, aunque el modelo de negocios es un híbrido entre el de la Televisión y el de otros «productos» más tradicionales (la heladería de la esquina, digamos). 

Y no es que los medios tradicionales estén fallando en atraer la atención del público digital (el NYT tiene más lectores hoy que nunca en su historia), sino encontrar modos de transformar esa atención en dinero (nada nuevo bajo el sol). Es difícil saber si el camino a la supervivencia pasa por transformarse en organizaciones más pequeñas y más capaces de evolucionar, o quizás es cosa de sobrevivir una transición a un mundo en que los auspiciadores no tendrán más remedio que pagar más a medida que la gente más joven, que hoy no lee en papel, se convierta en los cuarentones con plata.

Pero sea como sea ese camino, es poco probable que pase por una Internet con contenido pagado, que contrario a lo que creen muchos, no solo no es análoga a la prensa tradicional, sino que es una idea revolucionaria que desafía todos los modelos existentes.


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8 Comentarios »

  1. La verdad es tan sencilla, y nunca se me había ocurrido pensarlo, la verdad es que el concepto de no pagar por las noticias es tan antiguo como la TV, o la radio! No sé porque existe esa tendencia de culpar a la internet de todos los males de la sociedad, y del periodismo en particular. Excelente.

    Eduardo Diaz — 24 de julio de 2009 @ 12:06 am
  2. Igual, el concepto de que no pagamos por lo que vemos en televisión abierta es errado. La TV abierta se financia con los avisadores. Los avisadores se financian con la venta de sus productos. Dentro del precio total del producto, una fracción está destinada a pagar todo lo que es marketing/publicidad. Por lo tanto, al ir al supermercado a comprar cualquier cosa, estamos pagando la TV abierta.

    Ricardo — 24 de julio de 2009 @ 12:59 am
  3. Hay un pequeño libro muy interesante que habla sobre el tema, se llama «El Televidente», lo escribió hace algunos años ya Marco Antonio de La Parra (autor chileno)

    Según lo que él dice, en nuestro actual modo de vida todo es televisión. Incluso si no estamos frente al aparato, en nuestras conversaciones se ve involucrada la televisión: «Â¿Viste la película de anoche?», «Â¿El final del reality?», «Â¿Dónde está Elisa?» (una serie nocturna que se transmite este año 2009 en Chile)

    Así que estimados, no nos queda más que irnos acostumbrando a ello. Hace algunos años atrás, creo que unos cuatro años, se comenzaron a instalar en casi todas las estaciones del Metro de Santiago televisores en los andenes donde la gente espera por el tren. ¡¡Invasión descarada!! Y no bastando con ello, en varios trenes pusieron televisores dentro de los vagones, lo que a mí me parecía ya con un toque de «lavado de cerebro» Porque claro, cada 2 minutos te repetían el mismo comercial incesantemente y con el volumen alto del televisor. Como si el propio ruido del funcionamiento del tren no bastara.

    En fin, un probable escape que veo a la televisión y su entre comillas «tiranía» es Internet. Porque en Internet cada persona accede a una variedad de contenidos mucho más amplia de la que podría ofrecer un proveedor de TV Cable por ejemplo. Y tomando en cuenta también que en Internet uno no solamente es espectador, sino que también puede ser contribuidor de contenidos, como este mismo post.

    Germán G. — 24 de julio de 2009 @ 9:42 am
  4. Internet es el cuco de moda, nada más.

    Carlos Riquelme — 24 de julio de 2009 @ 12:34 pm
  5. En efecto, el precio que cada persona paga por un diario no sólo es una fracción sino una fracción ínfima. El diario es financiado en su mayor parte por la publicidad, como demuestran los diarios gratuitos (Publimetro – La Hora).

    En este modelo, lo que pagas es la «distribución», entendido como el costo unitario de producir cada unidad de periódico, en contraposición a la radio o la TV que no incurren en mayores gastos (salvo la potencia de los transmisores) por llegar a 1, 1000 ó 100.000 personas.

    Y al igual que la radio o la TV, Internet tampoco tiene este costo de distribución (es más, lo paga el usuario), así que pretender un pago por acceder al contenido es tan lógico como pagar el costo de facturación por una factura electrónica… que igual nos cobran.

    Palabra de periodista.

    Francotirador — 24 de julio de 2009 @ 7:33 pm
  6. El problema del New York Times es que trata de hacer periodismo en el siglo XXI, con las reglas del periodismo de inicios del siglo XX (y por acá hay varios que pretenden hacer lo mismo).

    Según estas reglas, el contenido es sólo el gancho para que el lector tenga acceso a la publicidad. Y es cierto: nunca el lector ha pagado por el contenido. En pocas palabras, lo que se paga es el costo de impresión (en resumidas cuentas, el papel y la tinta). ¿Qué papel y qué tinta vas a pagar en una página web? A lo sumo el costo del acceso a internet y la mantención del servidor.

    Si consideramos la calidad de los medios escritos en Chile, ni siquiera vale la pena pagar por el contenido, ya que cada vez más los periodistas se esmeran menos en escribir bien, y la cantidad de publicidad manda en las páginas (FT: buen ejemplo de «Publimetro» y de «La Hora»).

    hyoga — 24 de julio de 2009 @ 9:03 pm
  7. @Eduardo, gracias.

    @Ricardo, MMhhh… Estas estirando demasiado el razonamiento :)

    @Tocayo: O sea, los problemas causados por Internet a los medios son reales, el problema es mirar a la era pre-Internet como una era dorada para encontrar soluciones.

    @FT: asi no más es.

    @hyoga: Puede ser, aunque sospecho que como le pasa al NYT, EMOL y LT tienen hoy más lectores que lo que han tenido jamas en el pasado, pero el problema es cuanto obtienen de avisaje por «par de ojos».

    Saludos a todos.

    Carlos — 25 de julio de 2009 @ 8:56 pm
  8. […] Financiando el Periodismo (El Diablo en los Detalles) […]

    Quemarlasnaves.net » Circobit #12 — 1 de agosto de 2009 @ 1:23 pm

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