Hace tiempo que tenía ganas de escribir un artículo felicitando a la gente de CIPER Chile por su notable trabajo de periodismo de investigación. Y aunque eso queda pendiente (hay mucho que comentar), por ahora les recomiendo el excelente artículo de sobre Microsoft, el gobierno, y el “dominio digital” destacado por Christian.
Entre los muchachos/as de CIPER y la nueva cara de El Mostrador, puede que pronto podamos decir que hay prensa en Chile. No es malo.
P.S.: Este blog debería reiniciar transmisiones normales pronto.
sino que es una de solo tres instituciones Chilenas (las otras dos son empresas) que son miembros de OpenXMLCommunity.org, una “comunidad” creada y administrada por Microsoft y que se define como:
“…un grupo de instituciones públicas, empresas, profesionales, académicos y desarrolladores que apoyan OOXML y su aprobación como un estándar ISO”
Como ya es bien sabido, OOXML, el formato de oficina creado por Microsoft, fue rechazado - en primera instancia - como estándar ISO 29300. Esta semana, representantes de organizaciones de normalización de todo el mundo están discutiendo en Ginebra, Suiza, los comentarios presentados que llevaron al rechazo inicial en Septiembre del año pasado, en miras a una segunda votación que será llevada a cabo hasta finales de Marzo. El representante que Chile eligió enviar a Ginebra - quizás el trabajo más importante en todo este proceso - nos debería decir mucho como se ha conducido este proceso, y cuál será el voto de Chile. Pero vamos por partes.
Aunque no tengo acceso a los memos internos de Microsoft, está claro que la estrategia general de la empresa para lograr la aprobación de OOXML incluía, al menos, estos elementos:
Si el país ya tenía participación activa en JCT1, el comité de ISO a cargo de la decisión sobre OOXML, intentar asegurar un voto positivo
Si el país no era participante activo (esto es, un país Observante, y no Participante, como el caso de Chile), incentivar a que el país en cuestión cambiara su membresía.
Asegurar una votación positiva en los comités nacionales al incorporar actores amigables a Microsoft
Aunque Microsoft tuvo cuidado de no aparecer impulsando esta estrategia en una manera pública, de forma de preservar la independencia del proceso, los antecedentes se acumularon rápidamente: llamadas personales de Bill Gates al ministro correspondiente en EEUU, ofertas de compensación por votos afirmativos en Suecia, irregularidades en la composición del comité nacional en Portugal, y un largo etc.
En Chile, la organización llamada a llevar a cabo esta estrategia fue la Cámara de Comercio Electrónico. No es casualidad que fuera la CCE la que le ofreció recursos al Instituto Nacional de Normalización (la organización que representa a Chile ante la ISO) para que cambiara su membresía en la ISO, y para que formara un “comité espejo” que evaluara el voto de Chile sobre OOXML, que con el cambio tendría mucho más peso. Aunque el voto inicial había sido aprobar, denuncias públicas parecieron resultar en que el INN cambiara su voto a abstención en la primera ronda de votación en Septiembre.
Y después de meses de trabajo, cuando llegó el momento de elegir a la comitiva que representaría a Chile en Ginebra para la segunda ronda, el comité espejo hizo una elección que en otra circunstancias hubiera sido la lógica: la CCE, al ser consultada, me ha comunicado que el comité decidió enviar a Carlos Recabarren, presidente del comité espejo.
El que sea el presidente del comité nos represente no sería, normalmente, ningún problema. Lo que si lo es es que Carlos Recabarren es también presidente de la CCE, una organización gremial de la cuál Microsoft es miembro y cuya misión - no muy sorprendentemente - es la de “defender los intereses del sector y sus asociados”. Como ya comenté antes, la posición de la CCE con respecto a OOXML es bien clara, y fue publicada en su sitio por muchos meses antes de la votación de Septiembre pasado.
Cuando el INN delegó la secretaría ejecutiva a la CCE, muchos apuntamos que dada la naturaleza de la CCE esto generaba un conflicto de interés que no es fácil de resolver: después de todo, José Antonio Barriga, CTO de Microsoft en Chile, es parte del directorio de la CCE… ¿o no?
Mientras investigaba los antecedentes para este artículo, me encontré con una tremenda sorpresa: desde que el papel de la CCE en el voto de Chile fuera denunciado (algo exageradamente, es cierto) en Liberación Digital, la CCE ha silenciosamente removido a José Antonio Barriga de su lista de directores:
Aunque no conozco el motivo de este cambio, no parece casualidad que Barriga ya no aparezca listado como una autoridad de la CCE meras semanas después de que su rol en esa organización haya creado dudas sobre el proceso de decisión del voto de Chile.
Y el problema con que Recabarren (y por lo tanto, la CCE) sea nuestro representante es simple, pero vale la pena decirlo una vez más: Cuando vuelva de Ginebra, presente su informe sobre lo que pasó en la reunión y haga una recomendación para el voto de Chile… ¿lo hará con el “manto” de presidente de la CCE, cuya misión es defender los intereses de sus miembros (Microsoft) o como representante del INN (y de Chile) ante un organismo internacional?
Esta semana, Chile, como muchos otros países alrededor del mundo, está terminando una nueva etapa en su participación en el proceso que está intentando estandarizar OOXML, el formato de documento creado por Microsoft. Y como en muchas otras partes del mundo, el proceso está dejando mucho que desear. Pero vamos por partes.
Un pequeño recuento: en Septiembre del año pasado se efectuó un primero voto que buscaba la aprobación, por vía rápida, de OOXML. Microsoft, a pesar de usar tácticas incalificables, perdió esa primera batalla, en la cuál Chile tuvo un rol menor. El Instituto Nacional de Normalización (INN) , encargado de decidir nuestro voto, había seguido en un principio un camino preocupante: sin ninguna discusión técnica o explicación, Chile cambio su membresía en la Organización Internacional para la Estandarización (ISO) de país “Observador” a “Participante”, con lo que su voto pesaría mucho más.
Como en otros países, este cambio hubiera sido un preludio para un voto positivo para Microsoft. Sin embargo, Chile ya cuenta con una joven pero entusiasta comunidad de activistas digitales, y el escrutinio al que fue sometido el proceso sin duda impidió un voto apresurado e incorrecto por parte del INN. Nunca sabremos, a menos que los involucrados nos cuenten, cuanta influencia tuvo el activismo en la red, pero dudo que el resultado final, la abstención de Chile, se hubiera logrado sin ese esfuerzo.
¿Y en que estamos ahora, meses después? Después del rechazo inicial, estamos casi al final de la segunda etapa del proceso después del rechazo inicial: ECMA (=Microsoft), la organización que presentó OOXML para su estandarización, ha respondido a muchos de los más de 3000 comentarios que fueron enviados por el INN y sus organizaciones hermanas alrededor del mundo. Esos comentarios, y las respuestas de ECMA, serán analizadas en lo que promete ser una meteórica jornada entre el 25 y 29 de Febrero en Ginebra, Suiza. Después de que termine esa reunión, organizaciones representantes como el INN tienen 30 días para definir su voto final con respecto a OOXML.
Y he aquí el quid del asunto. Mientras que en otros países son las organizaciones como el INN las que dirigen este proceso, el INN decidió dejarlo en las manos de la Cámara de Comercio Electrónico (CCE), una organización que, como bien han apuntadovarios, tiene a José Antonio Barriga, gerente de tecnologías de Microsoft en Chile. No digamos que la imagen de la independencia. Peor aún, la sección de documentos del sitio de la CCE no deja ninguna duda de cuál es la posición de la organización con respecto al tema:
(Nótese las cinco estrellas, ejem).
Esto es anecdótico, por supuesto, hasta que uno empieza a considerar algunas de las responsabilidades que, como entidad nombrada a la secretaria técnica, el INN le derivó a la CCE (PDF):
- Revisar y coordinar las respuestas, comentarios y votaciones del Comité Nacional hacia ISO;
- Remitir las respuestas, comentarios y votaciones sometidas por el Comité Nacional
a la secretaría responsable de Comité Técnico de ISO o Secretaría Central de ISO,
según sea aplicable;
- Entregar a los miembros la información necesaria para apoyarlos en el cumplimiento de sus roles dentro del Comité Nacional;
- Dirigir las reuniones ampliadas del Comité Nacional;
- Elaborar acta de las reuniones del Comité Nacional y someterla a la aprobación de
dicho Comité;
- Asistir a todas las reuniones de trabajo para:
dar consistencia a las discusiones
llevar un control del avance del estudio de los documentos
dar las pautas normativas
Es decir, el trabajo del “secretario” conlleva una inmensa responsabilidad y poder para dirigir la discusión. Tanto más preocupante, entonces, que la organización designada por el INN parezca tener un conflicto de interés tan evidente.
Después de la formación del comité se realizaron nueve reuniones para discutir los 217 comentarios hechos por Chile en Septiembre. Hasta el 7 de Enero, a ECMA le faltaba contestar 66 (30%) de los comentarios hechos por Chile. Y según el plan de trabajo del comité, solo queda una reunión, el martes 15 de Febrero, antes de la decisión final que se tomará (no conozco los detalles) antes (o el mismo) viernes 18.
Una lectura de las actas es reveladora (el análisis queda para próximos artículos). La influencia de Microsoft en el proceso no se limita a su membresía en la dirección de la CCE, sino que sus representantes, que religiosamente asistieron a todas las reuniones, también parecen haber sido una voz permanente en las discusiones (kudos por la disciplina).
De las actas queda claro que casi toda la información técnica tuvo una sola fuente (adivinen). Y como veremos más adelante, el comité decidió ignorar algunos de los mismos comentarios que había hecho Chile en Septiembre.
Es decir, la situación como esta hoy indica que:
El INN dejó a cargo del tema a una organización (la CCE) que tiene una preferencia declarada por OOXML, y que tiene en su directorio a un alto ejecutivo de Microsoft
Otros representantes en el comité tienen similares lazos financieros con Microsoft.
Las actas indican que con contadísimas excepciones, el comité recibió información técnica de una sola fuente, y que Microsoft actuó como juez y parte en el proceso.
Como las últimas dos actas no están publicadas, es difícil saber si el comité logró completar su tarea. Si no es así, es importante recordar que el plazo final para una decisión es el 28 de Marzo.
¿Es está la crónica de un voto anunciado? No lo sé, pero las acciones del INN parecen indicarlo así. A pesar de un loable esfuerzo por ser más transparente, este comité no dá garantías, y tengo pocas dudas de que, a menos que veamos una fuerte reacción dentro y fuera de la red, esta semana el comité decidirá darle su respaldo a OOXML.
Hay mucho más que decir sobre las actas, y los invito a todos a leerlas. Hubieron voces de razón que ya mencionaré, y esfuerzos honestos (aunque probablemente insuficientes) para que el comité hiciera su trabajo en vez de ser un vehículo para la estrategia de Microsoft. Y como acostumbra pasar la responsabilidad cae no tanto en el comité mismo, sino en el INN por haber abandonado este tema tan delicado. ¿Como hablamos de la importancia de la innovación y la tecnología, si ni siquiera mostramos la motivación y la independencia para tomar nuestras propias decisiones?
En el proceso de estandarización por la que esta pasando el formato OOXML de Microsoft, uno de los argumentos más citados para justificar la creación de un nuevo estándar (dado que ODF ya existe) es que OOXML les permitirá a usuarios que ya tienen documentos en las versiones binarias del formato (entiéndase versiones antiguas como Word 95, 97, etc) acceder a estos documentos y actualizarlos sin perder sus datos. Es decir, el argumento es que OOXML provee mejor soporte para los millones de documentos históricos almacenados en organizaciones grandes y gente que no se ha molestado en actualizar sus programas.
En una actualización a Office 2003, sin embargo, Microsoft ha decidido impedir que documentos previos a Office 97 puedan ser abiertos en las últimas versiones de Office (el cambio puede ser revertido con cambios al registro de Windows). Argumentan que estos formatos que abrir esos documentos representan un riesgo de seguridad.
Por un lado, parece un despropósito el decir que son los formatos los inseguros, ya que la seguridad es responsabilidad de la aplicación. Por otro lado, y dada la discusión de la estandarización citada más arriba, queda claro que el discurso de la compatibilidad histórica de Microsoft no se lo toman en serio ni sus mismos ingenieros, que están dejando botados a los usuarios que tienen documentos en formatos más antiguos.
La ironía es que después de esta actualización, un usuario con documentos archivados en Word 95 tendrán mejor suerte abriéndolos usando OpenOffice que los mismos productos de Microsoft. Simplemente notable.
Ya he comentado en alguna ocasión que para mí uno de sus principales problemas es el desarrollo burocratizado ([en Microsoft] tardaron un año en desarrollar el menú de apagado [de Microsoft Vista] por culpa de la burocracía interna) junto a tener que mantener la compatibilidad hacía atrás, en GNU/Linux a menudo se ha roto compatibilidad en las “libc” y si bien se ha montado la de dios, los programadores han adaptado sus programas y al final el cambio ha redundado en mayor eficiencia.
Me parece que este es un punto bien importante. La capacidad de romper compatibilidad le ha permitido a Linux progresar a pasos agigantados desde su incepción, y la decisión de Apple de hacer borrón y cuenta nueva al abandonar OS 9 en beneficio de OS X es una de las razones más importantes por las que Apple ha logrado convertirse en una opción popular nuevamente. El riesgo que corrió Apple fue el enfurecer a sus fieles usuarios, que fueron forzados a aprender un nuevo sistema. Los resultados están a la vista.
Y la resistencia de Microsoft a romper esa compatibilidad con sistemas antiguos no se limita a sus sistemas operativos. Muchos de los problemas con OOXML, el nuevo formato de documentos creado en Redmond, son el resultado directo de obviar la mejor solución técnica en favor de poder mantener compatibilidad con documentos antiguos.
Como consecuencia de esta decisión de privilegiar la historia en vez de la innovación, Microsoft esta forzando un formato deficiente, y la cuenta, como siempre, se le traspasa a los clientes, y peor aún, a todos los demás.
No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se page. Y para OOXML, el plazo se cumplió el pasado 2 de Septiembre, cuando los votos para la aprobación o el rechazo del formato de documentos de Microsoft debían ser enviados a Suiza para ser contados. Y ya están contados: OOXML ha sido rechazado por dos de los criterios que ya mencione antes.
Los resultados son una derrota clara para Microsoft: de los 41 países “P” (participantes), 17 votaron Si, 15 votaron No, y 9 se abstuvieron. Si recordamos las reglas del juego, aprobación requería que al menos 66% de los votos “P” fueran positivos sin contar las abstenciones. OOXML logró apenas el 53%.
El segundo criterio era que del total de países que votan, no más del 25% de los votos - descontando abstenciones - podían ser negativos. De los 69 votos válidos (89 incluyendo abstenciones) que se enviaron, 18 países votaron No, lo que significa que un 26% de los votos son negativos.
A pesar de todos los esfuerzos, legítimos algunos y otros no, Microsoft ha fallado en esta etapa de convertir el formato de sus programas en un estándar internacional. Y tácticas menos que transparentes puede que le cuesten caro al gigante de Microsoft: desde ahora, habrán muchos más ojos preparados para asegurarse que el proceso se haga de acuerdo a los libros.
A propósito del vergonzoso proceso que llevó a la decisión de Suecia a votar por la aprobación de OOXML, Groklaw informa que el Instituto de Estándares Sueco ha decidido echar marcha atrás y ha cambiado el voto de Suecia a “abstención”.
Espero que todos esos pobres “partners” de Microsoft en Suecia reciban su dinero de vuelta.
Para los que no están obsesionados con la votación que se viene el próximo 2 de Septiembre, tal vez se les pasó que Suecia anunció que respaldaría la aprobación de OOXML como un estándar ISO. Detalles del proceso que han sido publicados desde la reunión donde se definió la posición de los suecos han dejado evidencia las lamentables tácticas que está usando Microsoft para lograr su objetivo.
Un poco de historia: hasta hace un par de meses, la derrota de OOXML en el Instituto de Estándares de Suecia (SIS en inglés) parecía completamente asegurada. El voto iba a ser por consenso dentro del instituto, y el comité a cargo de la decisión estaba compuesto en su mayoría por agencias gubernamentales e instituciones de carácter técnico, y los cientos de objeciones técnicas al formato de Microsoft Office parecían insuperables.
Insuperables, es decir, hasta que súbitamente, el SIS fue inundado con nuevos miembros. A pesar de que el privilegio de convertirse en miembro y votar cuesta aproximadamente US$2500, 23 empresas se unieron al SIS justo antes de la votación final. Los recién llegados eran en su gran mayoría empresas “partners” de Microsoft en Suecia. ¿El resultado? El voto pasó de un muy probable “Rechazo a OOXML” a “OOXML es fantástico” con 25 votos a favor, 6 en contra y 3 abstenciones.
Y la cosa se pone peor. Mucho peor. Groklaw ha publicado que antes de la votación final del SIS, Microsoft le envió un memorándum a varios de sus “partners” en Suecia (Microsoft ha admitido que es auténtico). Según el artículo, Microsoft les escribe que “espera” que el partner se una al SIS y “que vote “Sí” a la aprobación de OOXML”. Y ni siquiera deben preocuparse de encontrar razones:
“[Las empresas partners] no necesitan discutir los contenidos de la especificación pero deberían estar preparados para ofrecer algunos argumentos de porque están votando “Sí” - estos argumentos se los proveerá Microsoft“
En el memo, Microsoft también aclara que aunque la empresa tendrá que correr con los gastos de incorporarse al SIS, el gasto no será en vano: Microsoft ofrece a las empresas que voten por aprobar OOXML “soporte de marketing” y “apoyo adicional” que no es especificado. A buen entendedor, pocas palabras.
En resumen, Microsoft ha logrado corromper el proceso de estandarización hasta el punto que unos meros 50.000 dólares son suficientes para comprar el voto de un país completo (Microsoft ha declarado que el memo fue un error. ejem). Si las tácticas del gigante de Redmond me habían parecido poco transparentes, pero dentro de lo que se podía esperar dado su poder e influencia, creo que lo que estamos viendo estos días va más allá de lo que aún los más pesimistas podrían haber predicho.
En los próximos días, voy a tratar de escribir un poco más de lo que está pasando en Chile, porque hay signos preocupantes de que el voto nacional también puede estar siendo influenciado indebidamente. ¿Tendremos otra lluvia de titulare con las palabras “Microsoft”, “Chile”, y “vende”? Estén atentos, que ya es cosa de días.