Artículos con la etiqueta: acuerdo-marco
Viernes, 25 de Abril, 2008
Hace tiempo que tenía ganas de escribir un artículo felicitando a la gente de CIPER Chile por su notable trabajo de periodismo de investigación. Y aunque eso queda pendiente (hay mucho que comentar), por ahora les recomiendo el excelente artículo de sobre Microsoft, el gobierno, y el “dominio digital” destacado por Christian.
Entre los muchachos/as de CIPER y la nueva cara de El Mostrador, puede que pronto podamos decir que hay prensa en Chile. No es malo.
P.S.: Este blog debería reiniciar transmisiones normales pronto.
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Domingo, 9 de Diciembre, 2007
En el rincón de Christian me encontré con la crítica del director de Transmedia a la campaña Despierta! de Liberación Digital. Las respuestas no se han hecho esperar, y no son muy positivas. A mí, más que el hecho de que el artículo es crítico, lo que me sorprendió fue lo deficiente de los argumentos, y tal vez peor, la cantidad de errores en la presentación de las posiciones de ambos lados de este conflicto. El artículo comienza diciendo:
“A través del sitio Liberación Digital, se invita a cuanto interesado aparezca a integrar la denominada segunda etapa en contra del Acuerdo entre Microsoft y el Gobierno de Chile. (Luego de pasar 4 meses sin actividad alguna cuando aquél mes de Julio tuvieron sus 5 minutos de fama).”
Yo no pertenezco a
LD, y no he participado en ninguna de sus actividades, pero no diría que “4 meses sin actividad alguna” es una descripción muy precisa que digamos. La campaña, iniciada poco después de que el famoso acuerdo llegará a los titulares, ha
publicado muchos artículos,
participo en una sesión en el Congreso, y ha sostenido
constantes discusiones que resultaron en ¡Despierta!. Sigue Romero:
Bautizada con el nombre de “Despierta”, el argumento principal que entregan sus creadores es que éste se anule pues es abusivo y no corresponde e invitan a que la gente se adhiera para su rechazo.
Decir que el “argumento principal” de Despierta! es que el acuerdo es “abusivo” y que “no corresponde” (que?) bordea en lo irrisorio: un breve paseo a la
página de la campaña explica con bastante detalle que el argumento esta basado (entre otras cosas) en la necesidad de tener un sistema público de tecnologías de la información interoperable, basado en una estrategia digital coherente, etc. El artículo de Romero, al ignorar los argumentos de la campaña, se pone en la cómoda posición de no tener que responderlos.
Y la defensa del acuerdo es, en el mejor de los casos, débil. El principal argumento de Romero, que el acuerdo no es ilegal, es simplemente irrelevante. Después de todo, uno puede tener una estrategia digital que sea al mismo tiempo apegada a la ley y un perfecto desastre. El argumento de que debemos aceptar cualquier política pública que “pase por Contraloría” ignora ese espacio enorme que queda entre la la legalidad y lo que es bueno para el país. El acuerdo MS-Gobierno cae justamente en ese espacio. De nuevo, Despierta! no esta diciendo que el acuerdo es ilegal, sino que no ayuda al desarrollo digital del país. Al director de Transmedia se le escapa esa distinción.
Y ahi se extinguen los argumentos de Romero. Dan lo mismo, parece, las múltiples críticas expresadas por distintos actores, desde el Congreso, hasta el mundo académico, hasta los ciudadanos (incluyendo este blog). En vez, debemos aceptar, como artículo de fé, que el acuerdo va en “pos de que seamos un poco más desarrollados”. Pero ese - que el acuerdo no va en la dirección correcta - es exactamente el punto de los que nos opusimos al acuerdo.
Por suerte, a la columna no le falto su cuota de humor, aunque sospecho que no fue a propósito:
La pregunta que queda en el ambiente es que si algunos de estos integrantes Anti Acuerdo reciben un apoyo de Chávez ¿Cuestionarán su ideología acaso? porque lejos de todo cuestionamiento, toda esta verdadera “farandula” de estar en contra del acuerdo es más bien el reclamo contra la idea capitalista (la antigua lucha de la izquierda y la derecha) que nos traslada a los tiempos de los años 60.
En este notable párrafo, Romero se las arregla, sin arrugarse, para poner la campaña en el contexto de las grandes luchas ideológicas del siglo XX, y le hecha el guante al demonio favorito de medio mundo. ¿Que es lo que debemos sacar en limpio?¿Que los que nos oponemos al acuerdo somos Comunistas Bolivarianos?¿Que no se puede ser capitalista y ser pro-interoperabilidad? Usted decida.
Al final, ese es el problema con la columna en Transmedia: en vez de argumentar el acuerdo es bueno para Chile, Romero simplemente repite las mismas defensas vacías que leímos en la prensa la semana que el acuerdo llego a los titulares. Y eso, más que otra cosa, fue lo que me hizo bostezar.
(Fé de erratas: no sé en quién estaría pensando, pero había traspapelado “Moreno” por “Romero” en el artículo original (corregido). Por suerte mis comentaristas están más atentos que yo).
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Martes, 28 de Agosto, 2007
Siempre me pareció extraño que cuando la revista Qué Pasa publicó la lamentable columna de Carlos Osorio defendiendo el acuerdo MS-Gobierno de Chile, los editores tuvieran que recurrir nada menos que a España para encontrar a alguien que pudiera contar el otro lado de la historia.
Curioso, porque no fueron blogs españoles los que se han opuesto al acuerdo. Curioso también, dado que la carta de respuesta a Osorio que hoy publica Christian esta firmada por nada menos que siete académicos de la Universidad de Chile. Y conozco a un par más en otras universidades que sospecho hubieran estado felices de contestarle a Osorio.
El hecho de que la carta exista deja en claro que la revista no se molestó en encontrar un experto criollo que pudiera dar argumentos reales contra el acuerdo. En vez, se contentaron con encontrar a Osorio, que tiene un claro interés en que el acuerdo sea aplaudido a diestra y siniestra, y a alguien que no dijo nada sustantivo, porque francamente parece no tener idea de la política pública chilena en el área digital (política cuya existencia aún esperamos se confirme uno de estos días). De esa forma, se creo el espejismo de que se le dio palestra a gente que apoya y que se opone al acuerdo.
Y la excusa de la revista Qué Pasa dio para no publicar la carta (”tenemos problemas de espacio”) es realmente patética. Y poco creíble, dado que según los firmantes de la carta la revista había inicialmente accedido a publicarla, para después echar marcha atrás justo antes de que la revista se imprimiera. Un chiste, a menos que la publicación se haya encogido de un día para otro.
Creo que ya perdí la cuenta de la estupideces que ha publicado la prensa con respecto a este tema. La carta de los académicos de la DCC es una indicación de que la prensa está haciendo más daño con lo que no está publicando.
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Lunes, 6 de Agosto, 2007
Mientras la conversación sobre el acuerdo marco continúa en los blogs, un comentario que se escucha una y otra vez es que mientras que el gobierno cometió graves errores, Microsoft “lo ha hecho bien” porque el acuerdo le permitirá acceso a nuevos clientes y más utilidades. Pero esta percepción, me parece, es equivocada.
Sin duda, el 9 de Mayo, cuando se firmo el acuerdo, los ejecutivos de Microsoft que participaron en su gestación deben haberse ido a dormir con una sonrisa en los labios, y - sospecho - la expectativa de un atractivo bono como recompensa a sus esfuerzos. Hoy, sin embargo, la situación es distinta: lo que parecía un triunfo que generó aplausos y cero escrutinio hace tres meses hoy ha generado publicidad, pero no de la que le agrada al gobierno o a Microsoft. Y es una atención que, si les creemos a los defensores del acuerdo, ni siquiera había necesidad de generar: todos los elementos del acuerdo ya estaban siendo ejecutados o en etapa de planificación sin necesidad de aprobación del Congreso.
Al firmar el acuerdo, entonces, Microsoft logro que el tema de la estrategia digital esté en boca de muchos estos días (a pesar de la paupérrima y penosa cobertura de los medios tradicionales), y ahora se enfrentan a una sesión en el Congreso donde es de esperar que las voces que nunca fueron invitadas al ministerio de economía tengan la oportunidad de dar su opinión, y donde los diputados podrán obtener respuestas a las preguntas que el Ministro y sus asesores le han sacado el cuerpo por varias semanas.
El equipo de relaciones públicas de Microsoft sabe bien que salir a enfrentar esas preguntas es la mejor estrategia posible. Pero sospecho que se deben estar preguntando si el precio de la firma en el acuerdo será demasiado alto. Una empresa del tamaño del Microsoft se siente muy cómoda en las oficinas de los ministros, donde la conversa es sin duda de compadre a compadre, y el éxito se mide en nuevos clientes para uno, y en titulares para el otro. El foro público de una audiencia en el Congreso, donde pueden haber preguntas incómodas, es harina de otro costal. A todas luces, los últimos acontecimientos son una derrota para la estrategia de Microsoft, que ha sido la de evitar a toda costa la competencia abierta por acceso al sector público. No nos olvidemos: “Es un acuerdo, no es contrato, así que no se necesita pasar por una licitación“.
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Domingo, 5 de Agosto, 2007
La revista Qué Pasa acaba de publicar un artículo de opinión del académico Carlos Osorio sobre el acuerdo marco (con un débil contrapunto de Angel Jimenez de Luis).
Primero, el artículo propaga un mito conocido:
Por un lado, el gobierno y Microsoft dicen que el acuerdo sólo es un marco de entendimiento en que MS hace una donación a Chile en el contexto de responsabilidad social empresarial y el gobierno se compromete a actuar de contraparte.
¿Pero es esto una donación, cuando se implementarán tecnologías de Microsoft que tarde o temprano requerirán pago de licencias?¿Y considerando que el gobierno se compromete a promover soluciones tecnológicas de Microsoft, y ayudar en su implementación? Interesante es también que
Osorio omite elucubrar sobre los costos que conllevan el “compromiso a actuar como contraparte” por parte del gobierno. Tendremos, supongo, que averiguarlo
a medida que el acuerdo se vuelva realidad.
Pero no tan rápido, nos dice el Dr. Osorio:
Aquí nace parte del problema. El pacto establece que “nada en este Acuerdo será interpretado como estableciendo una sociedad, joint venture (en Chile, similar a la unión transitoria de empresas), agencia, empleo u otra relación similar entre las Partes” … El acuerdo no obliga a Chile.
Este argumento sigue siendo un misterio para mí. Después de un tiempo (indeterminado) de gestación, la conferencia de prensa anunciando el acuerdo, la firma del ministro en el documento, la defensa del acuerdo en la prensa, etc., ¿hemos de suponer que
el Gobierno no tiene intención de cumplir su parte del trato? Eso no suena muy serio.
El artículo continúa arguyendo que el acuerdo fue anunciado, y por lo tanto no hay secreto. Ya contesté este punto, pero vale la pena repetirlo: el publicar el acuerdo es condición necesaria, no suficiente, para considerarlo transparente: es el proceso que lleva a la firma de estos acuerdos el que debe ser justificado, público e incluir a todos los actores relevantes.
El Dr. Osorio insiste en que el acuerdo no implica que el Estado este obligado a usar productos Microsoft. Este punto hay que concederlo, porque nadie le está poniendo una pistola en la cabeza a nadie. Por supuesto (y esto el autor debe saberlo bien), el asunto es más sutil: si una pequeña municipalidad tiene que elegir una solución para un portal en la red, y el Gobierno esta promocionando un producto de Microsoft: ¿Esta seriamente el Dr. Osorio sugiriendo que la dicha Municipalidad no usará esa solución?. Lo mismo aplica a otros puntos del acuerdo.
Y al final, el artículo termina con una lección (gratuita, por suerte) para los críticos del acuerdo:
Esta pequeña tormenta es un botón de muestra de un desconocimiento en el tema que a pocos les pareciera importar. Éste se debe a falta de información, pero, más importante aún, a falta de capacidad y educación para entender tecnología, estrategia y política tecnológica. Lo anterior, unido a la tendencia cada vez más común en Chile de importar la opinología desde la farándula a la política, no augura buenos resultados.
Y el
mensaje es claro: debemos entender que las decisiones sobre la estrategia digital del país se las tenemos que dejar a expertos como el Dr. Osorio (que asesoró al gobierno durante la gestación del acuerdo), y que de las cientos de opiniones y reacciones que ha generado el acuerdo no se puede sacar nada en limpio: es farandulismo. Porque no solo somos ignorantes, nos dice este académico, sino que tampoco tenemos la “capacidad” y la “educación” para entender estos temas.
No tengo duda de que el Dr. Osorio es un excelente profesional y que su experiencia nos será muy valiosa a medida que definimos nuestra estrategia digital. Pero creo su artículo traiciona una forma de entender la política pública en que las cosas se hacen a puertas cerradas, despreciando las opiniones de los ciudadanos comunes y corrientes, y asumiendo que un pequeño grupo de tecnócratas, burócratas y empresarios pueden decidir por el resto de nosotros. Esperemos que el Congreso entienda este punto mucho mejor.
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Sábado, 4 de Agosto, 2007
En entrevista con Microsoft, Christian ha obtenido más detalles sobre la forma en que se implementará el famoso Domicilio Digital. Cito de su artículo (mis notas en negrita bajo los puntos que menciona Christian):
“¿Cómo trabajaría[n otros sistemas usados por Microsoft], aplicado[s] al “Domicilio Digital” del Registro Civil? Aunque no está definido 100%, sería algo así:
1. El Registro Civil genera para cada chileno dos campos adicionales en su ficha de identidad: nombre de usuario y una contraseña temporal.
Lo más preocupante de esto es que si se implementa, el Registro Civil tendrá en sus registros el usuario que conecta a cada ciudadano Chileno con una cuenta de email, blogs, etc etc. Incluso en el caso en que el RC no tenga acceso a la contraseña definitiva, ¿Por qué tendría que guardar un registro del nombre de usuario junto con otra información privada?¿Si el usuario pierde la contraseña, quién la reemplaza, Microsoft o el RC?
Adicionalmente: ¿Cuanto costará el tiempo y recursos para actualizar la base de datos del RC, y su mantención?
2. En un proceso que debe definir el Registro Civil -por ejemplo al obtener o renovar la cédula de identidad o pasaporte- se ofrece al usuario la posibilidad de acceder a una casilla. Si éste acepta (opt-in), ambos datos -no otros- son enviados a Microsoft para crear una cuenta.
Esto es bastante ingenuo. Prácticamente ningún servicio en línea permite crear una cuenta sin dar información personal, como nombre, apellido, país, etc. Tal vez el Registro Civil no enviará los datos, pero sin duda Microsoft los obtendrá tarde o temprano.
3. La casilla de correo tendrá un dominio nacional -por ejemplo, christian_leal@chile.cl- no un dominio de Microsoft (esto incluso figura en el acuerdo).
A ver: emails, blogs y otros datos estarán almacenados en formatos y servidores de Microsoft, ¿o estoy equivocado? Si el gobierno mantiene control sobre el dominio y decide que ya no le cae bien Microsoft: ¿Quién paga por migrar los datos de 15 millones de personas a nuevos servidores, con otros servicios? ¿Habrá escuchado el gobierno el concepto de “Vendor Lock-in“?
Y si el gobierno mantiene control sobre el dominio: ¿Nos debería preocupar que un gobierno (de la tendencia política que sea) tenga la llave de acceso a las actividades e información privada de millones de ciudadanos?
4. Las casillas de e-mail podrán accederse vía POP, es decir, saltarse la interfaz Web para usar Outlook, Eudora, Thunderbird o cualquier otro programa de correo electrónico.
¿Que pasa con blogs, la información en Live! y otros servicios nombrados en el acuerdo?¿Proveerá Microsoft un mecanismo para poder descargar todos esos datos de sus servidores? Se aceptan apuestas.
5. Si en algún momento el Gobierno desiste de continuar el servicio con Microsoft, las casillas pueden ser traspasadas a cualquier otro proveedor, por lo que no se pierden datos.
Repito: ¿Que otro proveedor? Microsoft usa formatos cerrados y sin documentación para muchos de sus servicios. ¿Como se haría esta migración?¿Quién la paga? ¿Se compromete Microsoft a almacenar todos los datos en formatos abiertos o usando estándares abiertos que permitan la migración de estos datos?
6. El usuario puede recibir información comercial de Microsoft, pero podrá bloquearlas si así lo desea (no habrá espam).
¿Esta el gobierno seriamente considerando permitirle a Microsoft usar el “Domicilio Digital” como una máquina publicitaria?
Los ejecutivos señalaron que Microsoft tiene un protocolo claro en torno a la privacidad y seguridad de los usuarios (muy bien resumido aquí), e incluso más estricto que el de Google.
Adicionalmente, seríamos el primer país del mundo donde este modelo se implanta a nivel nacional.”
Después de aprender un poco más sobre el domicilio digital (la información cae a gotas), queda más claro que esta es una idea que debería ser abandonada completamente. Todavía no queda claro que ventaja obtiene un ciudadano común y corriente con este nuevo sistema, especialmente dado ya existen soluciones tan buena so mejores que las de Microsoft y que no requieren intervención alguna del gobierno o involucran riesgo alguno a la privacidad. Y secundario, aunque importante: este “Domicilio Digital”, arriesga convertirse en un gasto innecesario para el Estado Chileno (o sea, usted), en el que formamos una alianza tecnológica con Microsoft que no podremos abandonar sin enormes gastos de migración.
Al final, Christian apunta que Chile sería el primer país del mundo donde se implantaría este modelo. La razón es tristemente evidente: en la mayoría de los países democráticos del mundo y donde la estrategia digital se toma en serio, Microsoft tendría que hacer bastante más que poner en la mesa un par de millones de dólares para lograr que un gobierno firmará un “acuerdo” (recuerde, no es contrato) como éste.
Parece que hay bastante material para el miércoles.
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Jueves, 2 de Agosto, 2007
(Nota: El profesor Piquer accedió a publicar aquí una versión extendida de su artículo en la Tercera sobre el acuerdo marco)
Por José Piquer, Profesor Asociado, Depto Ciencias de la Computación Universidad de Chile
Estos últimos días ha ocurrido un fenómeno de movilización digital que no recuerdo haber visto nunca en Chile: los blogs se llenan de discursos ideológicos, se proclaman manifiestos incendiarios, un amigo declara que hay héroes locos en las barricadas digitales y otros llaman a un golpe de estado digital porque el gobierno nos ha vendido al mismísimo demonio. Más sorprendente aún, este movimiento ha sido percibido por el mundo “tradicional”: los políticos, las empresas y los medios han escuchado esas proclamas y han reaccionado, con comunicados y respuestas oficiales, tomándose muy en serio esta reacción.
Todo debido a un hecho más bien trivial: alguien publicó el texto del acuerdo firmado el 9 de mayo entre el Ministerio de Economía y Microsoft, que en su momento había tenido una mínima cobertura de prensa e interés.
¿Por qué tanto escándalo? El acuerdo en sí no es más que una larga enumeración de áreas (11) en que Microsoft y el gobierno cooperarán para ayudar a desarrollar la cultura digital en Chile, como educación, seguridad, pymes, etc. Algo que se venía haciendo hace tiempo, sin demasiada polémica.
Probablemente lo más polémico del acuerdo es la intención de desarrollar un “domicilio digital”, con espacio para que cada ciudadano tenga su cuenta, mail e identidad. Es algo así como la campaña de “un hosting para Chile”. La idea es que sea el espacio favorito de interacción entre los ciudadanos y el gobierno, para lo cual se requiere autentificar a los chilenos y una cooperación con el Registro Civil.
Esto se entendió como que los datos de todos los chilenos iban a ser entregados a Microsoft y que ellos iban a operar nuestras plataformas digitales. Además, todo el resto de la cooperación se basa en software Microsoft, lo que también se percibe como un intento de usar al gobierno chileno para promover sus herramientas. En definitiva, estábamos siendo colonizados por el Monstruo del Norte.
Si este acuerdo se hubiese firmado con otra empresa, digamos HP, Sun, Apple u Oracle, yo apostaría que no hubiese generado este pánico. Porque el miedo y el rechazo lo genera Microsoft, no el acuerdo mismo.
La verdad es que Microsoft se ha ganado su reputación. Siempre ha jugado el rol del “malo” en la industria de las tecnologías de la información. Ha llenado el mercado de soluciones mal hechas y que fallan en forma sistemática, siempre ha copiado las innovaciones que han hecho otros, ha ignorado a las Universidades y centros educacionales, ha creado y dirigido asociaciones anti-piratería aterrorizando PYMEs y, finalmente, ha dominado el mercado en forma incuestionable por más de 20 años. Cuando uno posee el 90% del mercado, no hay mucha motivación para ser amable.
Pero igual que en los dinosaurios y los mamíferos, o en David y Goliath, la vida no siempre es fácil para los poderosos gigantes. Después de tantos años, Microsoft ha creado una generación de enemigos y desconfiados, que hoy se levantan en armas para oponérsele. No solo eso, también ha logrado que todo el resto de la industria termine apoyando el uso del arma más poderosa que se ha inventado en su contra: el Open Source. Porque lo único realmente innovador que inventó Microsoft fue el concepto de vender el software, y venderlo cerrado, en cajitas negras que se instalan sin saber lo que realmente hacen. Cuestionar ese modelo de negocios y reemplazarlo completamente es la amenaza más grande que Microsoft enfrenta hoy.
Finalmente, Microsoft mismo ha terminado aceptando este problema, y está actualmente en una campaña de ser “bueno”. En todas partes del mundo está cooperando con las Universidades en investigación y con los gobiernos en alfabetización digital y está dedicando un gran esfuerzo de relaciones públicas para mejorar su pésima imagen frente al público. El acuerdo firmado con el gobierno chileno se enmarca dentro de esa política.
Entonces, ¿realmente es peligroso el acuerdo firmado? Yo creo que sí. La redacción ambigüa de algunas partes permite interpretaciones, y quedamos en manos del gobierno para velar por la privacidad de nuestros datos y la apertura de sus sistemas. Si no existe una preocupación constante por cuidar estos aspectos en las implementaciones concretas de los sistemas, corremos serios riesgos de que estas acciones sean mal usadas y aprovechadas por Microsoft. Por otro lado, la liviandad con que fue firmado este acuerdo, que parece haber sido muy revisado por abogados pero por ningún técnico, es un indicador de la poca conciencia que existía en el gobierno de estos riesgos.
Afortunadamente, la movilización digital está logrando garantizar que las autoridades se mantengan atentas a estos temas, por lo que creo que los principales riesgos fueron controlados. El solo hecho que se hayan visto obligados a sacar declaraciones públicas y generarle explicaciones a la comunidad ya muestra una presión y creo que también determina un futuro en que no se firmarán acuerdos de este tipo sin pensarlo mucho antes. La ejecución de este acuerdo estará ahora sometida al escrutinio público y deberemos mantener un activismo digital permanente.
Lo que me complica hacia el futuro es que no estoy seguro de cual es la visión que el gobierno tiene de Microsoft. A veces parece que lo tratan como una potencia extranjera con la que están firmando un Tratado de Libre Comercio. Otras, parece que lo ven como una fuente de recursos económicos. Y otras, parece que creyeran que le pueden subcontratar la informática del gobierno. Curiosamente, nunca lo ven como una empresa proveedora de software, con la que debieran negociar un buen precio por las licencias en el sistema público.
Me gustaría estar más convencido que el gobierno entienda que Microsoft no es una empresa cualquiera. Y que debería estudiar con lupa y negociar muy bien cualquier actividad que realice con ellos. Microsoft es el depredador dominante, y uno no firma acuerdos livianos con esos seres.
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Lunes, 30 de Julio, 2007
En la edición de hoy de “La Tercera” se le da tribuna al profesor de la Chile José Miguel Piquer . La columna, aunque corta, tiene un par de puntos que vale la pena destacar. En primer lugar:
Si este acuerdo se hubiese firmado con otra empresa -digamos HP, Sun, Apple u
Oracle-, yo apostaría que no hubiese generado este pánico. Porque el miedo lo
genera Microsoft, no el acuerdo mismo.
Esta es sin duda un buena observación, y es algo que he conversado con varios de los críticos del acuerdo en los últimos días. Sin embargo, es común entre otros analistas dejar la cosa hasta ahí, insinuando de esta manera que este “miedo” es irracional, sin justificación alguna. El Profesor Piquer va más allá:
Microsoft ha jugado siempre el rol
del “malo” en la industria de las tecnologías
de la información. Ha llenado el
mercado de soluciones mal hechas y
que fallan en forma sistemática; siempre
ha copiado las innovaciones que
han hecho otros y, finalmente, ha
dominado el mercado en forma incuestionable
por más de 20 años. Cuando
uno posee el 90% del mercado, no hay
mucha motivación para ser amable.
Aunque estas no son las razones que enarbolan los que critican a Microsoft desde el lado del software libre, son unas que el gobierno debería tomar en cuenta. Ya no estamos hablando de profundas diferencias ideológicas (que existen y son válidas), pero también de razones técnicas.
¿Y que pasa con el acuerdo, entonces? He aquí el veredicto de Piquer:
Pero, ¿realmente es peligroso el
acuerdo firmado? Yo creo que sí. La
redacción ambigüa de algunas partes
permite interpretaciones, y quedamos
en manos del gobierno para velar por
la privacidad de nuestros datos y la
apertura de sus sistemas.
Es bueno saber que no solo somos los blogeros hippientos e histéricos los que hemos encontrado este acuerdo preocupante. Esperemos que estas voces sigan recibiendo el espacio que se merecen. Porque, digan lo que digan algunos,
no solo de Microsoft vive el hombre.
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Domingo, 29 de Julio, 2007
Que semana que tuvimos en la Internet chilensis. Esto se encendió como pólvora con la ayuda de muchos blogs, y los medios tradicionales rápidamente olieron sangre y se lanzaron en picada a pedir reacciones del ministerio de economía y de Microsoft (y a escribir horrendos artículos también). Una revisión de estas reacciones son tremendamente útiles si queremos entender la forma en que se esta haciendo política digital en Chile.
“No Entregaremos los datos”
El acuerdo establece que ciudadanos Chilenos podrán acceder al servicio Live! de Microsoft, de forma gratuita, para acceder a blogs (supongo que se refieren a la creación de blogs) alertas, calendarios, etc. El gobierno ha declarado sin reservas que los datos privados de los chilenos no serán compartidos con Microsoft. Esta aclaración es sin duda positiva.
El misterio, entonces, es cuál es el rol del Registro Civil en este tema. Si Microsoft proveerá un servicio para todos los Chilenos (cosa que ya hace, por lo demás), pero al mismo tiempo no tendrá acceso a ningún dato privado, me pregunto:
- ¿Significa esto que copias del servicio Live! se ejecutaran localmente en servidores mantenidos por el Estado? Esto parece improbable. Y si no es así…
- ¿Se ejecutaran remotamente, en servidores mantenidos por Microsoft? Y si es así…
- ¿Como podrán ser abiertas esas cuentas sin entregarle información privada a Microsoft? ¿Pretende el gobierno crear su propio portal para este propósito?
- El gobierno ha dicho que el sistema será “opt-in”, y que cada usuario elegirá si quiere acceder al sistema. ¿Significa esto que las cuentas serán creadas previamente, o que cada ciudadano debe pedir explícitamente la creación de la cuenta?
Se
ha sugerido que se requerirá “coordinación” o “asesorías” del Registro Civil, y que no hay mucho de que preocuparse. En su blog, el asesor gubernamental
Alejandro Barros afirma que el Registro Civil “
dará de alta casillas” sin entregarle información privada a Microsoft, lo que no aclara mucho, pero suena preocupante. Hasta que el gobierno presente más detalles, las sospechas sobre esta parte del acuerdo no se pueden poner de lado.
Aún más, me pregunto por qué necesitamos que un funcionario del Registro Civil o del Ministerio de Economía este involucrado en el proceso por el cuál un ciudadano abre un blog, obtiene un correo electrónico, etc., todos los cuáles son ya gratuitos y sumamente accesibles, y en que justamente es un área en que Microsoft tiene abundante competencia (con muy buenos resultados).
Y el papel del estado me trae al siguiente punto:
“El Gobierno no desembolsa dinero”
El gobierno y Microsoft han intentado por todos los medios presentar el acuerdo como una serie de donaciones generosas de parte de la empresa que no requerirán desembolso de recursos fiscales, como dijo Martin Karich (Gerente de Comunicaciones de Microsoft-Chile) al acusar a los críticos del acuerdo de emitir “opiniones sin fundamento”.
La evidencia, lamentablemente, no respalda estas afirmaciones. Cito el acuerdo:
El Gobierno de Chile y El Ministerio de Economía harán sus mejores esfuerzos para desarrollar el proyecto de capacitación digital, dentro de sus competencias y
posibilidades presupuestarias, evaluando los aportes económicos que permitan
complementar el programa.
…
El Ministerio de Economía se compromete a contar con la infraestructura
computacional básica para la carga de cuentas de ciudadanos y se compromete a
contratar la asesoría de implementación del sistema de carga de ciudadanos. Para
tales efectos, el Ministerio de Economía se coordinará con el Servicio del Registro
Civil e Identificación.
…
d.3.- El Ministerio de Economía coordinará con el Ministerio de Educación el aporte
complementario para la realización de este proyecto de la escuela innovadora.
…
g.3.- El Ministerio de Economía se compromete a coordinar con la Dirección de
Contratación Pública la difusión de esta oferta a objeto de establecer las acciones
concretas tendientes a que sea recibida adecuadamente por las pequeñas y
medianas empresas.
…
Una vez realizado dicho estudio, el gobierno de Chile, a través del Ministerio de
Economía, apoyará la difusión de éste
Como ven, el texto mismo del acuerdo desmiente al Sr. Karich, a menos que el Ministerio haya encontrado una forma de pagar por esa infraestructura, asesorías y campañas publicitarias otros sin costarle un peso al fisco Chileno. Si es así, acá estamos hablando de milagros.
Y Alejandro Barros, asesor del grupo de ministro a cargo de diseñar la estrategia digital del país, parece estar de acuerdo con el Sr. Karich. Nos dice en comentarios en su blog:
El convenio con Microsoft se refiere básicamente a una donación en la cual el Estado se hace receptor de dicha donación si analizas todos los puntos corresponden a donaciones por parte de ellos.
He aquí el quid del entendimiento del gobierno sobre el acuerdo. Pero la donación de Microsoft lo es solo en el mismo sentido que el fabricante te “dona” un programa de protección contra virus cuando compras un PC nuevo: el producto expira en 30 días, y después hay que pagar la licencia. Igualmente, el acuerdo menciona una y otra vez el plazo de tres años, y es razonable suponer que parte o la totalidad del aporte de Microsoft requerirá, tarde o temprano, millonarios gastos en renovación y actualización de software y de entrenamiento del personal a cargo de los sistemas computacionales que reciben la “donación”. Más aún, hay costos no monetarios que hasta ahora no se han discutidos: la dependencia tecnológica que implica usar sistemas de software propietarios de un proveedor único.
Aquí, aclaremos otra vez, no hay donación alguna, sino una inversión inteligente de Microsoft. Y por parte del gobierno, una compra a crédito. Compre ahora, y pague después.
“El acuerdo no es secreto”
El ministerio, en su comunicado de prensa, nos recuerda
… que [el acuerdo marco] fue
firmado ante la prensa el pasado 9 de mayo, oportunidad en que el ministro
Alejandro Ferreiro detalló ante los periodistas la totalidad de sus alcances.
Aunque es evidente que el Ministro si llamó a una conferencia de prensa, eso no hace que el proceso de generación del acuerdo marco haya sido el correcto, ni mucho menos que sea transparente.
Es un triste testamento al concepto que tiene el gobierno de la transparencia e inclusión ciudadana el que el Ministro y sus asesores crean que la forma adecuada de tomar decisiones tan importantes y fundamentales como los que se tratan en el acuerdo sea el hacerlo a puertas cerradas, sin consultar al congreso, con una empresa elegida a dedo y sin considerar las opiniones que puedan tener otros actores que participan activamente en estas discusiones.
Tal vez el acuerdo fue publicitado, pero eso no ayuda mucho a un desarrollador independiente que podría haber ofrecido una solución alternativa a un municipio, o a los chicos de LinuxChillan que quieren hacer más trabajo con escuelas, o a competidores de Microsoft como Google, Yahoo! o Wordpress que ofrecen alternativas a las incorporadas en el acuerdo. Todos estos actores tienen que competir no contra Microsoft en un mercado abierto, sino contra el gobierno de Chile, que estará actuando como proveedor y promotor de software propietario. Y a propósito…
“Es un acuerdo, no un contrato”
Este argumento es tan ridículo que casi no vale la pena comentarlo. De más esta decir que si un gobierno, de donde sea, envía a su Ministro de Economía a firmar un acuerdo, no queda duda que el gobierno, a menos que sea de una república bananera, tiene toda le intención de cumplirlo.
Y esto no quita que el gobierno no esta en la obligación legal de cumplirlo, independiente de las intenciones. Sin duda, repudiar el acuerdo y empezar de cero le haría muy bien al país.
“Elevemos el nivel de discusión”
En cierto sentido, las reacciones populares siempre tienen un poco de todo. Gente que reacciona con rabia, gente que habla sin pensar, gente que se pone “violenta”. Lo vemos en la calle, y los vemos en la red. Pero también hay muchos (en la calle y en la red) que han pensado mucho en estos temas por mucho tiempo, y que tienen críticas válidas y bien fundamentadas al acuerdo. Y el Ministerio y Microsoft se equivocan al escudarse en las reacciones más extremas para evitar contestar preguntas que válidas sobre el acuerdo, como lo hizo Alejandro Barros en su blog, contestando a una pregunta de Arturo Catalán de El Mercurio:
@arturo catalan: creo que la discusión que se ha generado se ha construido sobre la base de un análisis bastante liviano, mucha ignorancia, lo que ha llevado finalmente a una discusión llena de prejuicios y con la cual no es fácil generar un espacio de reflexión razonable, un ejemplo de los post en su medio:
=====
Vean el blog del Secretario Ejecutivo del Comité de Ministros para el Desarrollo Digital, que depende del Ministerio de Economía.
http://www.alejandrobarros.cl/
Con asesores así…….
Saquen conclusiones.
Posteado por:
Marcelo (Julio 24, 2007 05:42 PM)
=======
Que se responde a ese tipo de afirmaciones?
Además de los insultos gratuitos, sacar un comentario de un blog cualquiera (admitiendo que el Sr. Barros podría haber elegido uno mucho peor) para insinuar que es representativo de lo que se ha escrito y así no contestar sobre el fondo de las críticas no aporta mucho a la discusión.
Para ser justos, este comentario en el blog del Sr. Barros tiene varios días de antigüedad, y ha corrido mucha tinta bajo el puente desde entonces. Para ayudar al Sr. Barros a encontrar análisis que no sean livianos, sin ignorancia y prejuicios, y cuyos autores estoy seguro quieren generar espacios de reflexión razonables, le recomiendo buscar en la lista de Christian, o acá va una lista (incompleta, así que no se ofendan los ausentes, y agregaré más a medida que los encuentre/recuerde) de los artículos que he encontrado con críticas y preguntas muy válidas con respecto al acuerdo:
Y a los lectores, sigan sintonizados, que queda mucho, mucho que comentar.
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Domingo, 22 de Julio, 2007
No es ningún misterio que la relación entre el Gobierno de Chile y Microsoft es, por decirlo menos, amigable. No cualquier empresa puede lograr que un Presidente de la República (Ricardo Lagos) utilice su cargo para hacerle publicidad gratis a su producto (si, estoy hablando de “Mi Primer PC“), o tenga tal influencia que hasta el ministro de economía asista feliz a una sesión de adiestramiento. Pero estas cosas son detalles comparada con la última película protagonizada por nuestro estimado Gobierno y el gigante de Redmond.
El pasado 9 de Mayo, el Ministro de Economía Alejandro Ferreiro, el representante de Microsoft Craig James y el mandamás de Microsoft Chile Hernán Orellana (un viejo conocido) firmaron un acuerdo marco de cooperación de una envergadura que sin duda le significará al Sr. Orellana y a Mr. James un saludable bono firmado por Bill Gates mismo. Para los otros involucrados (todos nosotros) el análisis costo/beneficio no es tan ventajoso.
El acuerdo es amplio, decía, y demasiado largo para desgranarlo en un artículo (además, hay que traducirlo desde comunicado-de-prensa a castellano, lo que toma tiempo). Pero si casi todo el acuerdo es preocupante, esta es quizás la que más llama la atención:
b) Domicilio Digital
b.1.- Creación conjunta de un “espacio” donde los ciudadanos tengan acceso a
toda la información, notificaciones e interacción relevante con instituciones
públicas. El ciudadano no busca la información, la información sigue
al ciudadano.
b.2.- Microsoft se compromete a proveer la plataforma Live (Mail, Messenger,
Spaces y Mobile) para proveer los servicios de correo, comunicación instantánea,
blogs y acceso a los mismos desde los celulares respectivamente, para 15 millones
de usuarios en forma gratuita. Microsoft se compromete a asumir los costos de operación y administración de la infraestructura asociada.
Lo anterior comprende, además de los productos antes mencionados, lo siguiente:
- Domains@live: el gobierno podré manejar su propio dominio para las
cuentas de correo y mensajerías en un formato del tipo ciudadano@xxxxx.cl
- La aplicación incluyen ente otros: correo, tareas, to do, blogs, alertas, calendario
- Hosting gratuito de las aplicaciones.
- 2 gigabytes de almacenamiento por Ciudadanos soporte premier 7×24 on line para los administradores de las cuentas de correo.
- interfaces automáticas para la carga y creación de cuentas de ciudadanos.
- Acceso vía celular en modalidad WAP y Windows Mobile
La información y datos recibidos a través de esta plataforma sólo podrán tener el uso y destino específico para el cual expresamente consientan los usuarios de dicha plataforma.
…
b.3.- El Ministerio de Economía se compromete a contar con la infraestructura computacional básica para la carga de Cuentas de ciudadanos y se compromete a contratar la asesoría de implementación del sistema de carga de ciudadanos. Para tales efectos, el Ministerio de Economía se coordinara con el Servicio del Registro Civil e Identificación.
Hay mucho que decir sobre este “Domicilio Digital”. Primero, todos los servicios que se nombran (mensajería, Live, etc.) ya están disponibles, sin costo, a todos los “ciudadanos”. Aunque no todos nosotros, por supuesto, elegimos usar los servicios de Microsoft, y he ahí la genialidad del acuerdo:
el Ministerio de Economía parece estar dispuesto a entregarle, en bandeja de plata, 15 millones de clientes a Redmond.
Quizás la parte más preocupante (de esta parte del acuerdo) es la frase “se coordinará con el Servicio del Registro Civil e Identificación”. ¿Que significa esto? Una lectura de la frase es que el Gobierno de Chile esta ad portas de entregarle información privada de todos los ciudadanos a una empresa privada. Y no nos engañemos, que aquí no hay nada gratis. Todos los servicios que se nombran en el “espacio” le significarán inmensas ganancias a Microsoft en términos de publicidad, haciendo que su magra inversión en el programa (si se le puede llamar así) sea recuperada con creces.
El accionar del gobierno es impresionante. Solo nos queda adivinar cuantos meses de negociaciones secretas condujeron a la firma del acuerdo. Habla del desprecio que tiene este gobierno (y sus predecesores) por una discusión abierta sobre el desarrollo digital en Chile. Habla también de la habilidad de Microsoft: normalmente ha tenido que recurrir a tácticas desleales y monopólicas para asegurar el éxito de sus productos. Gracias al Gobierno de Chile, esta vez ganará el partido antes del pitazo inicial. Aplausos para el Sr. Orellana.
Una vez más, vemos el actuar de un gobierno con una miopía e ignorancia en temas tecnológicos que dará, estoy seguro, para muchos comentarios. Una vez más, el gobierno se niega a tomar las riendas del desarrollo tecnológico en Chile, y se embarca en otra aventura diseñada y ejecutada por Microsoft, todo a puertas cerradas (¿Gobierno Ciudadano, escuche por ahí?). Una vez más, vemos como la ausencia de un a política de desarrollo tecnológica neutral y coherente nos lleva a acuerdos bizarros y peligrosos como este.
Por mi parte, no tengo ni la más mínima intención de mudarme al barrio digital de Microsoft, y espero que el gobierno tenga la mínima decencia de declarar públicamente que los datos personales de todos los ciudadanos Chilenos están protegidos y no serán compartidos con Microsoft ni ninguna otra empresa privada. Y espero también que la Contraloría este mirando este acuerdo con la mejor lupa que tienen, porque la van a necesitar.
Del resto del “acuerdo” habrá que escribir más y mejor otro día. Por ahora, les recomiendo a todos que lo lean cuidadosamente.
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