Apple+Estándares, Apple.vs.Estándares
La respuesta depende de si uno lee el texto (“Estándares no son add-ons a la red. Son la red“), o trata de, ejem, usar la página con un navegador que no esta programado por Apple. Esto se siente muy 1998:
La respuesta depende de si uno lee el texto (“Estándares no son add-ons a la red. Son la red“), o trata de, ejem, usar la página con un navegador que no esta programado por Apple. Esto se siente muy 1998:
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Estos ataques y la vigilancia que hemos descubierto como resultado de los mismos – combinados con los intentos durante el último año de limitar la libre expresión en la web – nos ha llevado a la conclusión de que deberíamos revisar la factibilidad de nuestras operaciones de negocios en China. Hemos decidido que ya no estamos dispuestos a seguir censurando nuestros resultados en Google.cn, y por lo tanto, durante las próximas semanas discutiremos con el gobierno de China la base sobre la cuál podríamos – si es posible – operar un sitio de búsqueda sin filtrar dentro de los límites de la ley. Reconocemos que bien puede ser que esto signifique que tendremos que cerrar Google.cn, y potencialmente nuestras oficinas en China.
Google, anunciando que el juego cambió. ¿Le pesará mas al gobierno de China la necesidad de controlar la información, o el costo a su imagen pública si esta situación lleva al cierre del sitio Chino de Google?
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En un frente noticioso un poco más serio, mi tocayo Carlos Riquelme (¿y sus colaboradores?) han decidido cerrar Iurisprudentia, su blog de Derecho. Como muchos de sus lectores, extrañaré las novedades del mundo legislativo que nos traía Carlos et al.
En todo caso, los blogs tienden a comportarse un poco como Lázaro. Cuando ya todo el mundo los daba por desaparecidos, se levantan y andan. Y es que aunque la vida progresa y a veces estos espacios de discusión personal se hacen difíciles de mantener – escribir cuesta – y he visto a varios que han decidido que ya no va más, tampoco han faltado los que, que con el tiempo, se encuentran con el teclado al frente, una idea en la cabeza, y el botón de publicar provocándolos desde la pantalla.
Y aunque no sé las razones que tuvo el cierre de Iurisprudentia, les deseo una pronta resurrección, si no en el difunto (?) Iurisprudentia, en algún otro espacio que tendrá suerte de tenerlos.
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Por si no se había dado cuenta, Japón es un país realmente fascinante:
Navidad no es un feriado nacional en Japón pero muchos japoneses celebran el 25 con una comida especial: pollo frito – específicamente, Kentucky Fried Chicken (KFC). El pollo del “Coronel Sander” ((La “Mascota” de KFC)) es considerado una tradición navideña en Japón. La cadena de comida rápida es tan popular que durante esta época se forman largas colas afuera de las tiendas Japonesas.En el programa de radio, el periodista agrega además que es tanta la popularidad de KFC en Japón que la empresa de comida rápida tiene que aceptar reservaciones para su comida durante el día de navidad. Y hasta tienen una campaña de publicidad exclusiva para la ocasión:
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No estoy seguro, pero seguro que es un candidato fuerte:
Desarrollado por WarMouse en colaboración con la comunidad de OpenOffice.org, este ratón cableado incluye no menos de 18 botones programables (cada uno con funcionalidad de doble-pinchado), soporte para hasta 63 perfiles separados, una rueda de desplazmiento, resolución ajustable de 400 a 1600 CPI, y, fíjense en esto, un joystick análogo que puede ser utilizado para almacenar hasta 16 combinaciones de teclas o macros. Todavía no se sabe cuando estará disponible, pero costará US$75.Miré el calendario, pero no es ni primero de abril, ni 28 de Diciembre. De regalo, una foto:

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El problema de los correos electrónicos no solicitados – el famoso SPAM – es un problema tan serio que algunos analistas creen que más del 95% de todos los correos enviados son spam. Y el problema es complicado de solucionar, porque es casi imposible controlar la recolección y uso indebido de las direcciones de correo.
Aún así, muchos gobiernos han enfrentado el problema de la mejor manera posible, haciendo el envío de correos electrónicos no solicitados ilegal o regulándolo fuertemente. La efectividad de estas soluciones legislativas y tecnocráticas ha sido, en general, baja, aunque las penas y el uso de unidades policiales especializadas se han asegurado que al menos caigan cabezas de vez en cuando. Pero al menos, el problema del spam se ha considerado un problema suficientemente serio para los ciudadanos y a las empresas de telecomunicaciones, que requiere de acciones de protección por parte del estado.
En Chile, en cambio, hemos elegido una estrategia, como decirlo… menos ortodoxa: primero, nuestro congreso legalizó el spam. Y ahora, los mismos legisladores están usando esa ley que crearon para recolectar correos electrónicos con fines políticos, y contribuyendo al problema del spam. Desde hace un par de días anda dando vuelta el siguiente correo por las internets:
HolaReciba mi más cordial saludo y mis mejores deseos para usted y su familia. El motivo de este mail es comentarle que desde hace meses me encuentro conformando una base de datos de correos electrónicos con el objeto de incorporarlos al despacho de información relevante de las actividades del Senado y las de este senador en particular.
Estoy seguro que este es un instrumento que nos permitirá estar en contacto, no solo para hacerles llegar información, también y más importante aun, para recibir sus opiniones y comentarios.
Pocas son las oportunidades de encontrarnos y poder intercambiar ideas e inquietudes, opiniones y sueños para nuestra región y nuestro país; hoy tenemos en la tecnología una herramienta para ello.
Deseo pedirle ayuda. Le solicito me responda este correo adjuntando sus contactos de correos electrónicos, para sumarlos a esta iniciativa y lograr así que más personas puedan recibir información y entregar sus opiniones. Espero su correo con sus contactos, desde ya se lo agradezco.
Afectuosamente
Hernán Larraín Fernández
Senador
Región del Maule Sur
Si desea ser sacado de las bases de datos, reenviar con la palabra “sacar” en el asunto. Gracias.

El Honorable Senador Larraín quiere una copia de tu libreta de direcciones para mandar correos no solicitados.
Así de simple: un Senador de la República está pidiendo públicamente – mediante un correo que muchos no solicitaron - que ciudadanos le envíen una copia de su libreta de direcciones electrónica. Y aunque es cierto que aquí no hay nada ilegal – el mismo Larraín y sus colegas se ha asegurado que así sea, uno se tiene que preguntar que justificación puede tener un Senador de la República para recolectar correos electrónicos sin la autorización de sus titulares, violando principios básicos de privacidad, para así poder enviarles spam. De más está decir que la ley actual tampoco regula el uso de las direcciones recolectadas, y nada impide que Larraín utilice las direcciones recolectadas para otros fines políticos, tanto en su rol de Senador o como líder de la UDI.
P.S.: Y si pensaban que esto era una estrategia nueva o un error… en esto estaba el entonces presidente del Senado, Hernán Larraín, en el 2004:
Durante el encuentro, los representantes educacionales recibieron material escrito y audiovisual sobre el Programa “Senado Ciudadano” y las distintas vías de comunicación puestas al servicio de la comunidad, “que esperamos puedan utilizar para dar a conocer esta labor entre padres y apoderados, escolares y universitarios de toda la Región de Valparaíso”, apuntó el Presidente del Senado [Hernán Larraín], quien también les solicitó facilitar las direcciones electrónicas disponibles en sus bases de datos para ampliar aún más la difusión del Periódico Electrónico que todos los viernes está llegando a 120 mil e-mails.(Publicado también, y sin vergüenza, en el Blog de la República. La foto del spam es de cobalt123, la del Senador de su página en Facebook)
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En el Circobit #12 que dedicamos a los problemas de la prensa en internet, comentaba que cuando hablamos de “la crisis de la prensa” es importante hacer la distinción, cuando surge una nueva tecnología, entre amenazas a una actividad que creemos tiene un valor social como lo es la prensa, y las amenazas a actores individuales dentro de los medios. Y como ejemplo, preguntaba si nos debería preocupar si, por ejemplo, El Mercurio dejara de existir, aplastado por su incapacidad de adaptarse a los nuevos tiempos, mientras medios nuevos como El Mostrador surgiera como un coloso de la prensa nacional.

Y como un apéndice a esa conversación llega una noticia que creo es bien impresionante: el Huffington Post, un diario electrónico de corte progresista, ha superado por primera vez las estadísticas de visitas únicas de nada menos que el Washington Post, uno de los decanos de la prensa norteamericana. El HP llegó a tener el envidiable número de 9.2 Millones de visitas mensuales, 26% más que el año pasado, mientras el WaPo (como lo conocen por esos lares) ha bajado 30% en ese mismo periodo. Aunque el rey de la prensa escrita en internet sigue siendo el New York Times, creo que habla a gritos el hecho de que un diario que comenzó a circular en 1877 y tiene más premios que estanterías para mostrarlos se encuentre amenazado no solo por blogs o twitter – la cultura amateur, digamos – sino por otro periódico digital al parecer más dinámico y mas a tono con los tiempos.
No son pocos los que piensan que la calidad del WaPo ha decaído bastante en los últimos años, y por lo tanto pareciera que la caída en visitas y el surgimiento de alternativas no debería sorprendernos. Las lecciones de esta historia parecieran ser dos: no por ser un medio tradicional con una historia gloriosa y tremenda reputación tendrás garantías en un nuevo mundo digital y, segundo – y menos obvio, el éxito de medios hasta ahora más pequeños, nacidos y criados en internet, está demostrando que no es la prensa la que está en peligro en internet, sino una forma de hacer periodismo en la red.
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En el último capítulo de Circobit, Claudio finalmente confiesa que es un títere de las multinacionales ((aunque quién le paga las cuentas solo lo sabrás si escuchas el podcast al revés)):
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La casi concluida gesta de la Ley de Propiedad Intelectual a veces más pareció un drama (¿comedia?) de Hollywood que el proceso legislativo usual opaco, complicado y – para que estamos con cosas – de una fomedad que nubla la mente. Como olvidar de estos más de dos años de discusión las destempladas editoriales anti-comunistas, las persecuciones imaginarias, la dura lección sobre piratería que recibió Fernando Ubiergo, las campañas y las contracampañas. El lento pero seguro despertar en que muchos se dieron cuenta que la ley que teníamos nos marcaba a todos como delincuentes. Y que teníamos que dejar de ser piratas.

Esperanza Silva, Protestando con entusiasmo en contra de la LPI
Y así, y por primera vez en Chile, será legal traducir obras en idiomas extranjeros que de otra manera serían inaccesibles, será posible adaptar obras para que personas con alguna discapacidad puedan acceder a una cultura que también les pertenece. Será posible – si, hay buenas nuevas para los computines – respaldar legalmente un programa computacional o la ingeniería inversa del mismo. Y al fin tenemos el derecho básico de la remezcla cultural: el derecho a citar a otros sin poder ser censurado, y un derecho a hacer usos justos de las obras de otros.
Pero como buen drama que fue este proceso, el proyecto no podía llegar a la meta sin un momento que, si hubiera sido esto una de las de Bruce Willis, tuvo a la Ley colgando de un precipicio agarrada con dos dedos y con pinta de que la cosa no va más. Y el villano (o héroe, según el punto de vista) fue nada menos que el Diputado Gonzalo Arenas, que entre gallos y media noche decidió montar una campaña para rechazar el proyecto de Ley, sumando en el camino el apoyo de muchas comunidades digitales para las cuáles el proyecto de reforma – el primero que incluye excepciones reales en casi 40 años – se convirtió en “la ley de censura de internet”.
Sin querer defender los contenidos de los artículos en cuestión ni mucho menos las exageraciones ridículas que se hicieron de su lectura, el surgimiento del Diputado Arenas y sus asesores como defensores del “derecho a compartir” es un ejemplo fantástico – e insólito – de lo fácil que es a veces ganar una batalla política con la mezcla correcta de un par de esloganes facilistas, el entusiasmo de muchas comunidades digitales, y una botella grande de ignorancia.

Diputado Arenas, Bombero-Pirómano
Y es que el Diputado Arenas no es un recién llegado a la discusión de la LPI, como le pasó a muchos diputados en los días previos a la votación. Como miembro de la Comisión de Economía, Fomento y Desarrollo, el honorable Diputado tuvo conocimiento y poder para cambiar el texto del proyecto desde que ingresó al Congreso… en Mayo del 2007. Durante los más de cinco meses que duró la discusión en la cámara, el diputado no solo no cambió los mentados artículos en la Comisión, sino que llegado el momento, aprobó con el resto de sus colegas el texto del proyecto. Texto que ya en ese tiempo incluía el mentado artículo 85 T que casi dos años después, y días antes de la aprobación final de la ley, el Diputado denunciaría como una violación de los derechos de los usuarios de internet.
Pero así es la política: a veces se puede quemar una casa, llamar a los bomberos, y finalmente ganarse una medalla por haber apagado el incendio. Nada de mal como acto de contorsionismo político.
Más interesante, sin embargo, es lo significa para el futuro de los derechos de autor en Chile la aprobación de la Ley y el surgimiento – ¿momentáneo, permanente? – de las comunidades que apoyaron al Diputado Arenas. Y es que antes de la aprobación de la reforma, todos eramos piratas. El mundo del derecho de autor era uno en blanco y negro, donde no creer en el control absoluto de la obra por su autor significaba que la alternativa – el otro lado de la cerca – estaba ocupado por gente que podía tener opiniones – o accionares, a falta de la reflexión – muy distintos, pero que podían estar de acuerdo en que la ley era antidiluviana, y apoyar su reforma. Dado lo básica, lo primaria que era la discusión que generó la ley, era fácil ignorar las diferencias entre una cultura donde los derechos de autor no tienen cabida en internet y otra en que, sin apoyar modelos de negociación y compensación obsoletos, aún se aceptan la importancia de que los autores sean compensados.
Pero con la llegada de la nueva ley, con sus excepciones y su expansión de acceso a la cultura, aparecen también tonos de gris en la discusión. Se movió la cerca, y con ella tendremos que responder preguntas que son, en cierto modo, las más difíciles y complejas: ¿Como se compatibiliza el “derecho a compartir” con la necesidad de compensar (y es eso lo que tenemos que compatibilizar)? ¿Existe una alternativa al modelo de “una copia es una venta”? ¿Cuál es el efecto real de la copia ilegal sobre la industria comercial de la cultura?.
Esta no es, por supuesto, una discusión exclusivamente Chilena, y las respuestas a estas y otras preguntas han sido difíciles de encontrar en todo el mundo. Pero pareciera que la aprobación de la LPI facilita que en Chile tengamos una participación más seria (y si, más radical también) en una conversación internacional de la cuál eramos meros espectadores.
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Vía Tyler Cowen llega la historia de un turista en Japón, que se encontró con el Café Ogori, donde pedir algo del menú siempre es una sorpresa:
Tomé un menú y encontré algo que como-que-quería-pero-no:Después de algunas explicaciones, la gente que atiende en el café le explican que en el Café Ogori, a uno le dan lo que pidió la última persona, y a la siguiente persona le toca lo que pidió uno.“Me da un jugo de Naranja, por favor”
Un par de minutos más tarde, recogí mi orden.
Excepto que no era un Jugo de Naranja. Era un brebaje de manzana.
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